Los textos escolares y el ataque a los colegios

Edistio Cámere

Suele ser una práctica frecuente que semanas previas al inicio de las clases la escuela suba al podio mediático de los acusados. Esta vez cogieron como reos a los textos escolares. Como es de suponer, la campaña se origina por la comisión de praxis inmorales por parte de algunos colegios coludidos con algunas editoriales o viceversa.

Pero es muy importante advertir que ‘algunos’ no son ‘todos’ aunque formen parte del todo. Pero la gracia de la noticia es incluir a todos en una misma categoría y a partir de allí establecer gratuitamente generalizaciones que hacen más daño que el bien que pretenden.

Soy un convencido de la noble misión de la escuela como institución que educa y colabora con los padres de familia en la formación de sus hijos, por tanto no puedo menos que ponerme de lado de tantos y tantos centros educativos que día a día se esfuerzan por dar una educación de calidad, a pesar de las dificultades de toda índole. Al respecto, me permito hacer algunos apuntes:

1.- No creo que sea noticia de titulares el descubrir que las personas somos débiles, capaces de cometer errores y actos que riñen contra la moral. Si somos proclives a actuar en ese sentido, quiere decir que en todos los sectores productivos y de servicios ocurre lo propio.  ¿O es que se piensa que los únicos ‘humanos’ son los educadores y que el resto del cuerpo social es inmaculado?

2.-  Los actos de corrupción particulares deben ser sancionados con todo el peso de la ley; nadie en su sano juicio cuestionaría -ante una falta- una punición inmediata, oportuna y ejemplar. Lo cual es señal clara de que existe una autoridad  comprometida en poner orden y justicia en un determinado sector de la sociedad.

3.-  Cuando tan solo se señala la falta pero campea la impunidad, el daño que se infringe a las instituciones es irremediable. A través de esta estrategia se ha afectado a la familia, a las instituciones tutelares del Estado, a las fuerzas armadas, a las empresas… incluso la Iglesia Católica no ha podido esquivar tan arteros ataques. A la escuela -que puntual y personalmente educa a las futuras generaciones-, que no podía quedar a la zaga,  le han sembrado minas en la posición más sensible: su autoridad moral.

‘Si las escuelas -no una o varias, sino todas- inician o se dejan corromper, cómo podrán educar a nuestros niños y jóvenes’. Las alternativas de solución pasan por un mayor control,  que el Estado se haga cargo, que la educación sea consenso… En el fondo se busca introducir nuevamente la dialéctica entre la escuela y la familia, entre los profesores y los alumnos. No obstante, la consecuencia más grave es que minada la autoridad de la escuela el acto educativo se deja librado a los gustos, pareceres e intereses personales o grupales y no a las necesidades reales de los propios estudiantes. En pocas palabras, que las escuelas no eduquen sino que consientan. Para esto, ni se crean escuelas ni los profesores se preparan estudiando varios años.

4.-  El asunto de los textos escolares tiene más sima de lo que parece. La elección de un autor o editorial no obedece en la mayoría de los casos a intereses subalternos. Más bien se debe a factores tan diversos como por ejemplo: calidad del contenido pedagógico y didáctico, prestigio y continuidad de la editorial, mejor logística y servicios post elección, precio para facilitar la compra al padre de familia, compatibilidad del contenido del libro con el Ideario (lo que puede conducir, por el poco tiraje, a seleccionar un texto de mayor precio; que se amerita por la coherencia con los principios educativos),y también por una cierta dependencia cómoda que nace de la prolijidad en que está elaborado el texto del maestro que permite ahorrar tiempo para la programación. En la medida que el profesor tenga que laborar en dos centros educativos o tenga tantas horas de dictado de clase como las de permanencia, esta será una razón importante para elegir un texto.

5.- Los que hoy defienden a los padres de familia ante el ‘abuso’ de las escuelas, en su día prohijaron una ley en la que eliminaron el cobro de ‘anexos’. Y es que mediante esta partida los colegios podían instaurar el sistema del ‘Banco de Libros’, elaborar separatas o material didáctico, todo lo cual ahorraba la compra de algunos textos. Con su anulación algunas escuelas trasladaron dicho monto a las pensiones, por lo que no se vieron afectadas en el curso de su servicio educativo. En cambio la mayoría, que por la poca solvencia de los padres de familia no pudieron incrementar  el valor de su pensión, se allanó a lo que el mercado editorial ofrecía. Gajes, pues, del intervencionismo estatal.

6.-  Como corolario de esta campaña mediática los legisladores han determinado que el colegio presente una terna para que el padre de familia elija un texto para su hijo. ¡Imagínense un profesor dictando clase en la que los alumnos se dividen en grupo de acuerdo al texto elegido por sus padres!  No obstante, a mi juicio, el corolario final es que una vez más se intenta sembrar la desconfianza de los padres hacia el colegio y viceversa.

Siendo la educación un acto especialmente humano, la confianza es una condición indispensable. Si el padre no confía en la escuela ¿con qué ánimo podrá intervenir en la propia educación de su hijo? Si el padre no confía no participará y sin su concurso el niño no podrá conseguir los frutos esperados. Los padres son los primeros educadores, pero el ámbito de su competencia directa es el hogar. La escuela es una ayuda calificada para complementar su tarea. Cada cual concurre desde su competencia, pero si uno de los dos se inhibe la educación del niño será más onerosa.

2 pensamientos en “Los textos escolares y el ataque a los colegios

  1. Es muy cierto con todas las noticias y la campana de las editoriales se pusieron a muchos colegios por no decir a todos en un mismo saco, ademas se difundió desconfianza de los padres hacia las instituciones que los apoyan a educar a sus propios hijos, encima, se mino la autoridad de la escuela… y no se como terminara ahora esto pero el que cada padre elijira el texto con el que va a estudiar el alumno va a ser difícil para manejar la sesión de aprendizaje en un aula de clases… pienso que el pais y sobre todo los noticieros debieran concientizarse en que los colegios son MUY IMPORTANTES en la sociedad y, tener cuidado al emitir juicios generales pues no en todos los colegios es verdad. En el mío, adjuntamos TODOS los cupones de descuento en las listas de utiles y textos que repartimos a los alumnos, asi todo el descuento va directamente a los padres y no recibimos nada que nos puedan ofrecer a pesar que lo que nos ofrecen son materiales valiosos que sirven para el aprendizaje de los mismos alumnos

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