Lo que distingue lo ‘importante’ de lo ‘urgente’

Por Edistio Cámere

Mafalda ve dos hombres abriendo zanjas en la calle. Intrigada les pregunta: “¿Buscando las raíces del problema nacional?”. Uno de ellos, le responde: “No, nena, es un escape de gas”. Ella se retira de la escena, pensando: “Como siempre, lo urgente no deja tiempo para lo importante”.  

La competencia, nota distintiva de la sociedad actual, ha llevado a confundir dichos términos. Lo urgente se ha apropiado del significado de lo importante, de modo que todo lo urgente acaba siendo sinónimo de importante… ¿Cuál es el espacio que le queda a lo importante? cargando eloj

Vivir de urgencias es vivir con prisa. Se llega a un punto jadeando para de inmediato partir hacia otro simplemente porque se tiene que arribar rápido. Quien corre está más pendiente de su ritmo y velocidad sin reparar en lo que el entorno le ofrece. El caminar rítmico y constante asegura hacerse con la meta, pero al mismo tiempo permite atender y disfrutar lo que depara el recorrido.

Lo urgente se alimenta de las gestiones, del tengo que hacer: “Es que el trabajo, la cita, el banco, el cliente, el celular Muy bien… y, ¿qué más? A galope nos vamos adosando urgencias que presionan y, en cierto sentido, pueden dar paso al estrés. Lejos se está de promover el descuido en las obligaciones o estimular la medianía profesional. Una de las consecuencias de vivir al compás de lo urgente es el activismo, ese moverse por el afán de hacerlo, que pasa factura cuando cesa el ajetreo laboral. Durante la semana el tiempo ‘vuela como un pájaro’ pero el fin de semana ‘se arrastra como gusano’. ¿La razón? Es que no se sabe cómo organizar el propio tiempo que ya no depende de otros (las urgencias).  Por eso, el llamado ‘week end’ se torna monótono y cansino, que se procura revertir con la diversión estentórea o con el descanso excesivo.

El gobierno el tiempo es una de las tareas más importantes que el hombre tiene como encargo. Turgueniev, escritor ruso, en su novela ‘Padres e hijos’ afirma que el “hombre se encuentra particularmente bien cuando ni siquiera se da cuenta si el tiempo pasa despacio o deprisa”. Lo cual ocurre cuando se toma el tiempo para realizar acciones que concurran al crecimiento personal. El mejor modo de aprovechar el tiempo es creciendo como personas, lo que no significa que no se hagan cosas sino que tenga sentido el hacerlas, es decir, que ayuden a formalizarnos en tanto seres racionales y libres. Lo urgente se hace importante en tanto el hombre pueda ser más y mejor, pero no solo él sino también las personas que lo rodean.

Planos distintos

Entre el trabajo y el cónyuge no se puede elegir porque son categorías distintas. La elección que corresponde es entre redactar una carta o visitar a un cliente; en el caso del cónyuge, entre ir al cine o quedarse en casa leyendo. Lo urgente del hacer termina casi siempre desplazando a lo importante del crecer y del hacer crecer. En efecto, se crece cuando se es capaz de entablar una conversación pausada y atenta con el amigo, el cónyuge, el hijo; cuando se deja lo que se tiene entre manos para ayudar al colega o explicar la lección al hijo; cuando se realiza un paseo por el parque; o cuando se lee un buen libro o se tiene un detalle con el anciano padre.

Sin duda, desde el punto de vista de la eficacia o de la utilidad, todas esas acciones no reditúan ni logros ni reconocimientos públicos, pero hacen historia porque perduran en  la mente y en el corazón. Se suele pensar (¡será un paradigma!) que a través de las urgencias el hombre hace historia en su centro de trabajo; no obstante, en aquel se es intercambiable o sustituible. Quien ocupe la vacante pondrá su sello, incluso no pocas veces ‘chancando’ el estilo del anterior. Sucede que a lo transitorio se le asigna la categoría de permanente y a lo permanente se le aborda como pasajero. En el ámbito de lo gratuito, el hogar, los amigos, el hombre, la mujer es insustituible, son importantes no solo por lo que significan y aportan sino también por lo que reciben. Sin embargo, ¡cuántas veces hacemos esperar -para cuando se tenga tiempo- a quienes son de veras importantes!

Establecida la jerarquía que diferencia entre las acciones urgentes de las importantes, ya no se vive deprisa sino con intensidad, metidos de lleno en aquello que convoque nuestras mejores energías y capacidades, distribuyéndolas proporcional y equitativamente. Unas son pertinentes para las gestiones laborales, otras distintas para el hogar, el cónyuge y los hijos. La eficacia en el trabajo, la calidez en el hogar, la concentración en la oficina, la algarabía y espontaneidad en el hogar. Cada cosa tiene su propio espacio y lugar; en la superposición está el aparente conflicto. Si el hijo me necesita, el cliente puede esperar. ¿Acaso no existe ese aparatito tan difundido llamado celular!?

Es tiempo de romper el círculo vicioso. Pocas cosas en verdad son urgentes. La vida es lo importante a tal punto que debemos encontrarle su verdadero sentido. Si el hombre fuera manos se realizaría solo en el trabajo; si fuera pies, en el deporte encontraría su apogeo; pero el hombre es mucho más, es un ser con alma, con inteligencia, con un cuerpo, con una voluntad, con libertad y con sentimientos… por tanto, tiene que realizarse como persona en distintos ámbitos. ¿Qué es lo importante que los enlaza? El buscar el bien, el hacer el bien, que no es otra cosa que poner amor en las obligaciones y responsabilidades comenzando por quienes están más próximos.


7 thoughts on “Lo que distingue lo ‘importante’ de lo ‘urgente’

  1. Muy interesante ha sido para mí leer este artículo, aunque me duele que recién a los 56 años me doy cuenta de lo realmente importante…cuántas tiempo perdido en lo urgente, y no solo tiempo perdido, sino perder las buenas relaciones en el matrimonio, con los hijos, con amigos. Muchas gracias, señor Cámere por ayudarme en esta hora a reflexionar, tengo que empezar de nuevo, sé que no puedo cambiar el pasado pero lo que me queda aún por vivir quiero que sea de calidad. No sé cómo hacerlo, pero lo intentaré. Por supuesto que estaré atenta a la ayuda que pueda encontrar en personas como usted.

    1. Cristina
      Gracias por su comentario. El ser humano es inacabado. Es una aventura el poder autodeterminarse hacia unos fines. Precisamente por eso, siempre se esta comenzando. Todo comienzo es un relanzarse con toda la experiencia tenida y asumida hacia la búsqueda del sentido de la propia vida. Toda edad es buena, porque toda persona es única y singular. Un tren es jalado tan solo por una locomotora, igual el cambio debe comenzar por algo puntual y sencillo.
      Estoy seguro que el intentarlo es ya un gran y valioso cambio.
      Suerte y nuevamente gracias por sus líneas.
      Cordialmente
      Edistio Cámere

  2. Excelente artículo!! Toda mi vida laboral fue “correr” detrás de lo urgente, dejando pocas horas para la familia.. Actualmente, con 62 años, ya jubilada y con el tiempo como para entender que hay que diferenciar entre las acciones urgentes de las importantes,tal como tu lo expresas.
    Tiene que existir un equilibrio.

    1. Myriam, gracias por compartir con todos los lectores de este blog. Creo que siempre es hoy cuando descubrimos algo que descuidamos, para corregirlo. La oportunidad recibida es un don que se agradece. Tiene mucho tiempo por delante. Animo.
      Edistio

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