EDUCAR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Tuve la oportunidad de conversar con la revista Cocktail sobre la educación en tiempos de pandemia y quería compartir con ustedes la entrevista.

¿Cómo cree que ha sido la respuesta de los colegios privados frente a la pandemia?

La tecnología ha venido a quedarse, pero no para reemplazar. Los colegios han podido responder de buena manera, porque la educación es, en segundo lugar, virtual y, en primero, una actividad que educa personas. El conocimiento de los profesores, su capacidad de estudio y su flexibilidad han permitido que, hoy en día, se pase por la pantalla lo que antes se desarrolaba en un aula. Se ha logrado que la educación escolar, en cuanto a comunica y perfecciona a la persona, pase por los medios virtuales.

Es un mérito importante de los profesores por lo que merecen un aplauso sonoro.

Hablando de los profesores, ¿considera que han aumentado su carga de trabajo?

Efectivamente. Hay que conocer un nuevo medio, el cual tiene sus particularidades. Una cosa es educar interactuando personalmente y, otra, a través de una pantalla, que obliga a preparar mejor sus clases para que el alumno perciba efectivamente, lo que se busca transmitir. Por lo tanto, sí ha habido un mayor esfuerzo, trabajo y más capacidad de innovar. Lo que los docentes tenían como conocimiento propio ha podido ser transmitido a través de un medio -que es espectacular- como es la tecnología.

¿Qué opinión merece las medidas tomadas por el Gobierno?

Se tiene un carro no para tenerlo en el garaje, sino para que pueda circular. La educación no solamente es la enseñanza, no solo es que el alumno vaya a clases; se realiza en una escuela, en un ámbito donde se interactúa y se crea una comunidad educativa.

En primer lugar, el Estado ha afectado la enseñanza privada al reducir la educación a solo dos componentes: el económico y tecnológico. La educación es un todo y como se ha reducido a dos elementos, se ha logrado poner a los padres de familia en contra de los colegios. El corolario ha sido, que aquellos desconfien del colegio de sus hijos. Educar sin que medie la confianza se convierte en ardua tarea.

¿Cuál es su opinión respecto a la medida que permitió que los alumnos pudiesen trasladarse en pleno año escolar a centros educativos públicos?

La educación pública desde años atrás viene perdiendo anualmente casi 30 mil matrículas, se está reduciendo. Existe incertidumbre económica y por seguridad los padres deciden trasladar a sus hijos a la educación pública. Ahora se puede recibir educación desde casa, pero el año próximo ¿habrá o no carpetas? ¿habrá o no colegios? Yo estoy seguro de que el año próximo que mejore la economía de los 100 mil que se han movido, un porcentaje significativo intentará retornar a la educación privada.

Creo que es un tema más político que otra cosa. El Estado quiere recuperar a los alumnos que salieron de sus escuelas asustados y decepcionados. ¿Lo logrará?

¿Y por qué se trasladan alumnos de la educación pública a la privada? ¿Qué causa esa decepción?

Para explicarlo, me gustaría tomar como analogía la situación de un migrante. Cuando decide migrar, reconoce y acepta que encontrara mayores penurias y dificultades; pero ¿sabes qué lo motiva a continuar, lo qué hace la diferencia? Es la esperanza de poder mejorar. Quienes dejan la educación pública han perdido la esperanza de que modalidad mejore y, por ello, deciden aventurarse por la educación privada.

¿Cómo será el futuro de la educación privada después de la pandemia?

En primer lugar, los docentes han demostrado capacidad para pechar con éxito las exigencias del dictado de clases a través de medios virtuales. Han dado noticia clara y contundente de que la docencia no es mera transmisión mecánica de conocimientos sino una actividad intelectual mediante la cual el docente no solamente configura, con criterio e intencionalidad, variedad de situaciones que armonicen el interés con lo interesante, sino que ofrece a la inteligencia del alumno el camino y la meta hacia dónde dirigirse, de manera que no se disperse y logre su incremento sistemático.

En segundo lugar, por la coyuntura, los colegios han funcionado en la casa de cada alumno, esto ha permitido que los directores de las instituciones educativas aprendan a confiar y delegar más funciones en los docentes. Esta confianza otorgada a los docentes ha sido pagada con creces: los colegios continúan operando y con bastante solvencia.

Como tercer punto, los profesores no pueden hacer las cosas solos. Necesitan de la escuela para que los articule para potenciarse e integre en pos de un mismo norte.

Como cuarto punto, si se quiere establecer una relación con el Estado, primero hay que articular la educación privada como sector. Los colegios tienen que abrir las puertas para interactuar entre sus alumnos, profesores y directivos con miras a crear nuevas forma de relación y horizontes de mutua cooperación.

¿Cómo se puede lograr una mejor conexión con el sector público?

Hoy en día, un porcentaje significativo de niños y jóvenes tiene matricula en alguna escuela privada. Este hecho debería mover a las escuelas privadas a trabajar solidaria y creativamente para dibujar estrategias que hagan posible que la calidad educativa esté al alcance de todos los padres de familia que quieren valoran elegir el colegio para sus hijos. Para concretar este compromiso conviene establecer una red de colegios con miras a configurar mecanismos de transferencia de conocimientos, experiencias y procesos, con un gran objetivo común: el servicio ofrecido por una escuela privada se perciba y califique a partir de “bueno”. Así como el número de estrellas predica el nivel de calidad de los hoteles, el de tenedores dice acerca de los restaurantes, el número de lápices podrá diferenciar hacia arriba a los centros educativos.

Hoy en día, quienes dirigen el norte educativo del país, continúan dificultando el andar de la escuela privada con el riesgo de que la lleven al despeñadero.

La tecnología ha venido para quedarse, pero no para reemplazar. Creo que la educación virtual acompañada de la presencial abrirá espacios para la innovación. Por ejemplo, se podría cambiar las actividades de ordinarias de una jornada escolar para organizar eventos a donde vayan estudiantes de colegios de la zona y se realicen encuentros  de discusión sobre la peruanidad, el liderazgo y la sociedad. Esas clases se adelantan o recuperar virtualmente.

Honestamente creo que las plataformas virtuales pueden ayudar muchísimo, pero cuando se utilizan  únicamente con fines utilitarios pierden su sentido educativo. La tecnología ha de estar al servicio de la educación: educar personas.

Entrevista realizada por Juan Pablo Bernal Gallegos


2 respuestas a “EDUCAR EN TIEMPOS DE PANDEMIA

  1. Apreciado Sr. Edistio,

    Que gusto volver a leer unas líneas de su pensamiento y más aún saber que un ex alumno mío, lo ha entrevistado.
    Coincido con usted en el tenor de la capacidad de estudio del docente, ya que ha provocado en nosotros una migración para sensibilizar la virtualidad y darle ese matiz de cobijo en el contexto de la frialdad de las máquinas.
    Esto último es lo que ha provocado el incremento de nuestro trabajo. No solo por la interactividad sincrónica o asincrónica sino que,con el afán de cubrirlo todo, queremos equipar nuestras sesiones de aprendizaje con el alma que no se da paso por los cables o la nube virtual sino en la proximidad, la mirada a los adentros de la persona o el tiempo que todos merecen en un pasillo.
    Hoy el gobierno es decepcionante pero más aún, las mayorías que encarnan el egoísmo y dan muestra de que educación, hoy nos falta más que nunca. Es evidente que las relaciones interpersonales se desdibujan por evitar el aburrimiento y no ven el impacto a nuestra sociedad.
    El futuro es incierto para la región pero para la educación es clara; la interacción de persona a persona siempre será su esencia. Lo interesante de todo esto es que hoy le daremos más que un guiño a la ciencia y valoraremos la importancia en las escuelas desde la indagación, el diseño tecnológico y el emprendimiento del conocimiento científico. Hoy se habla de vacunas, fármacos, dosis o tratamientos, siendo los mismos que ante la incertidumbre de su comprensión, para muchos, provoca sed de aprenderlos. Esto inyectará una mirada más integral de la educación y un asentamiento más palpable de la integralidad de las asignaturas. Las competencias se afianzan y la renovación pedagógica nos invita a seguir con esta aceleración para dotar de espíritu a los códigos binarios.

    Cabe en mi mucha esperanza para lo que viene y espero que volvamos a coincidir nuevamente en esas metas de pizarrón.
    Me dado mucho gusto escribirle.

    MV

    1. A mi mas leer tan interesantes y agudas observaciones Midgely. El futuro, ah el futuro. Solo sé que a él, tenemos que llegar siendo mejores que ahora. Corolario: aprovechar con criterio, sencillo, esperanza y competencia el presente. Gracias y seguimos en contacto

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