La actitud y el compromiso personal

Edistio Cámere

Son importantes los principios y el actuar con coherencia, aunque a veces suponga ser objeto de miradas de soslayo o que tengan que quedarse solos ante el encargo o tarea encomendada.

A escasos minutos para que el árbitro diera por finalizado el encuentro de fútbol, la desazón del público se podía ‘tocar’. Los más incrédulos abandonaban el estadio: una vez más el rendimiento del seleccionado peruano dejaba un sabor amargo en la boca de sus seguidores. La derrota era inminente. De pronto Juan Vargas, jugador que milita en el Florentina, equipo del competitivo y exigente campeonato italiano, se hizo del balón y se lanzó con más fuerza, pundonor y coraje que técnica hacia la portería contraria, apilando rivales en cuanto le salían al paso. El público se sacudió de su letargo para seguir expectante la arremetida del mencionado jugador. Cruza la pelota hacia el área rival y entra un delantero nuestro para añadirla en el arco. Un estentóreo y unísono grito de gol retumbó el estadio y la alegría se apoderó del rostro de los hinchas. Con el empate, la esperanza renació en aquel momento al punto que los más optimistas acariciaban el anhelo de ver la bandera flameando orgullosa entre los clasificados al mundial.

No es mi intención discurrir acerca de estrategias del fútbol que, según Sergio Markarián, entrenador uruguayo que dirige nuestra selección, es entre las cosas menos importantes la más importante. Más bien, me gustaría compartir -desde otra perspectiva- las reflexiones que me suscitaron la gran corrida de Juan Vargas.

Sigue leyendo “La actitud y el compromiso personal”