LAS INSTITUCIONES Y EL BIEN COMÚN

Edistio Cámere

Las encuestas no califican positivamente la actuación de las instituciones del Estado.  Ciertamente éstas no tienen categoría de verdad, sin embargo, muestran señas que “algo” en aquellas no funciona, en tres aspectos generales: a) simplemente, no actúan; b) actúan contrariamente a su propia naturaleza; y, c) no actúan con arreglo a su función social.                                                                                                                                                 Cuando se analiza el comportamiento de una institución sobre la base de su productividad, se focaliza su eficiencia en materia de la calidad y la cantidad de sus servicios. Si se la examina desde la perspectiva de las relaciones públicas, se hace hincapié en su capacidad para atender y recibir a los usuarios. Finalmente, si nos detenemos en su representatividad, se alude entonces, al cumplimiento, en todos los casos, de lo solicitado por los ciudadanos. El discurrir por estos senderos, aunque ciertos, nos desviarían del fondo de la cuestión y se caería en el lugar común propio de la oposición o de los que se desilusionan porque se creían sujetos de privilegios. Que una institución tutelar no cumpla con su función, tiene repercusiones graves para la marcha de una sociedad.

LIMITARSE A LO  “QUE SE HACE”

 El objeto del Estado es velar por el bien común y el bienestar de todos los ciudadanos.  Para cumplir a cabalidad con ese fin, la sociedad le delega poder para que administre (Ejecutivo), legisle (Congreso) y arbitre (Poder Judicial). Cuando el Legislativo promulga leyes administrativas que miran al beneficio de grupos, o cuando se entrampan en extensas e infructuosas discusiones que encubren intereses, subalternos, no está cumpliendo con su fin, aunque aparentemente su accionar febril así lo demuestre. El trabajo del Parlamento, es eficiente cuando es capaz – interpretando la realidad – de promulgar normas que estimulen y dinamicen el desarrollo de la sociedad. La fuerza, la creatividad y el empuje social deben ser canalizados a través de cursos seguros, precisos y alentadores. Por eso, afirmar que el Congreso no funciona porque produce pocas leyes, es hacerle un beneficio: la crítica se limita al “qué hace”.  Administrar justicia es dar a cada uno lo suyo. Pero cuando quien debe hacerlo no actúa con autonomía, serenidad e imparcialidad, el ciudadano se ve obligado a buscar “padrinos” o a preferir un “mal arreglo”, pues se da cuenta que la ley se aplica con arreglo al mejor ‘postor’: dinero o poder, y, no en “dar lo que es debido”.

¿QUÉ TIPO DE SOCIEDAD…?    

Las consecuencias del deterioro de las Instituciones pueden especificarse en:  Primero. – ¿Si el mayor no cumple con sus fines y obligaciones, por qué el menor tendría que hacerlo en su ámbito? El amor a la patria es un sentimiento que se nutre del ejemplo de quienes les corresponde, por deber, demostrarlo con obras. La sociedad se vertebra con arreglo a sus líderes, que están a su servicio. ¿Es lícito, después sorprenderse por la atomización de la sociedad o de su anomia, cuando ellos buscan su bien particular? Segundo. – Se anula la libertad social, es decir, la capacidad que tiene el ciudadano de asociarse para decidir acerca de las cuestiones que le afecten directamente. Razón por la cual, el estado debería promover las asociaciones o grupos intermedios y no solamente tolerarlas movido más por el qué dirán democrático que por el convencimiento de que son expresión auténtica de la condición social de la persona.  Tercero. – Cuando se cercena la libertad social -propia de una democracia representativa- el ciudadano se encuentra solo, aislado y desnudo de defensa frente al estado; y, cuando se reúne con otros, lo hace más para defenderse que para crear. Cuarto. – Cuando el estado no establece un marco jurídico preciso que, de seguridad y firmeza a las creaciones, proyectos sociales, los ciudadanos se atribuyen el derecho de responder a las injusticias o de hacer prevalecer sus derechos.  En esta situación los débiles y marginados llevan la peor parte.  A esto se llama privilegiar el individualismo a ultranza.   Quinto.- La autoridad se ostenta cuando la justicia se pone al servicio de los ciudadanos. Una correcta administrarla protege al individuo de los abusos de los grupos de presión, de las demasías de una libertad mal entendida o de los desvaríos de una torpe política.

 Si el Estado permite que sus instituciones más representativas no funcionen con eficiencia y con la mira al bien común, habrá entonces que preguntarse ¿Qué tipo de sociedad quiere, por qué y para qué?

 

 

 

 

 

La escuela y el compromiso con su país

Edistio Cámere

La educación no termina con la instrucción. Es sumamente sensible a los acontecimientos que ocurren en la sociedad. El entorno influye tanto en el docente como en el alumno. Este último recibe sensaciones, percibe los malestares, poco entiende de razones, de causas o de argumentos.  Un niño, por ejemplo, no entiende porque sus padres se separan. Sólo advierte que no se quieren o que no lo quieren o que su padre no estará más.

Contrariamente con lo que ocurre con la macroeconomía que los efectos de su crecimiento demoran en llegar al ciudadano de a pie, la falta de dirección, el desgobierno, la crisis de valores y la corrupción impactan con velocidad que hiere y descoloca a todas las instancias de la sociedad, tanto que, sin ningún rubor van relajándose en la defensa y cumplimiento de sus deberes y compromisos.

Mientras que el gobierno y los políticos se apuran en solucionar cada crisis coyuntural, la estela que deja cada una, que nubla todo viso de esperanza en el futuro a los ciudadanos. La recomposición de un gabinete, no es una práctica irrelevante; el “destape” de un hecho inmoral no es una mera noticia; las reyertas callejeras no son simples diferencias de opiniones; la inseguridad en las calles no es consecuencia de un mercado recesivo… estos hechos y otros similares son como una nube cargada que no permite ver el horizonte, pero mantiene en vilo por ser presagio de tormenta.

Frente a este crudo panorama, a la educación se le plantea un nuevo reto ¿Cómo mostrar a sus alumnos que los valores existen independientemente del comportamiento de algunas personas? ¿En qué fundamentar la esperanza en el futuro? No es la matemática ni el lenguaje – aunque nos podemos servir de ellos – los que responderán al reto social. Tampoco, los grandes discursos ni las campañas nacionales. El camino es ir por delante señalando con el ejemplo los valores que valen la pena encarnar. Los niños y los jóvenes están pendientes de referentes significativos de quienes aprenden y aceptan consejos. Estos referentes son sus padres y sus profesores. La condición de significativo remite a afecto y autoridad. La cercanía afectiva deja huella. El docente – y sus padres – esta próximo al alumno. En un entorno cambiante e incierto la figura del profesor debe trasmitir seguridad y esperanza.  La seguridad la logra conduciendo y convocando al alumno a lo que le es propio, el estudio. Y la esperanza mostrando que, con el esfuerzo, con las virtudes y con valores se construye el futuro en el presente. El joven debe en su ambiente próximo e inmediato ver reflejado en acto los valores.

Una vez más la escuela tiene que suplir, se ve obligada a adosarse nuevas obligaciones. Carlos Llano pensador mexicano decía que “estamos más pendientes de las decisiones que se toman en el gobierno, de lo que dicta el mercado y de lo que dicen los medios de comunicación y olvidamos que las grandes decisiones se toman en la familia, en la escuela y en ámbito personal”. Que un joven siga creyendo en su país, decida estudiar y trabajar en y por aquel, es una decisión capital a la cual se ha contribuido desde la escuela. ¡No es una frase hecha afirmar que el docente tiene el futuro del país en sus manos!

 

 

 

 

 

LAS CIFRAS Y SENTIDO COMÚN

Edistio Cámere

El año 2008, en la educación básica regular (EBR) de régimen público habían matriculados 6’125,456 estudiantes. El año 2016 el número de matriculados disminuyó a 5’746,098, es decir que en ocho años la educación pública perdió 379,358 alumnos, (47,500 alumnos por año). En cambio, el sector educativo privado, incremento el número de matriculados en 455, 677 (57, 000 estudiantes por año). Es decir, paso de 1’ 528,161 alumnos matriculados en el 2008 a 1’ 983,838 en el 2016. Estas cifras recuperadas – vía internet 2017 – de ESCALE, unidad de estadísticas del Ministerio de Educación del Perú (MINEDU), permiten elaborar las siguientes conclusiones:
a) Suponiendo hipotéticamente cada escuela tenga 2000 alumnos matriculados, quiere decir que en estos 8 años la EBR pública ha debido cerrar 190 escuelas, es decir, 24 cada año. Lo que debería implicar también la reducción o reubicación de docentes, administrativos y personal de mantenimiento.
b) En el caso de la educación básica regular privada, supuesta una población de 1500 estudiantes por centro educativo, se han debido de crear casi 303 (38 cada año) escuelas de esa magnitud para atender tan solo a quienes dejaban los servicios educativos estatales sin tomar en cuenta aquellos que directamente eligen colegios privados.
c) El año 2008, el número de docentes que trabajaba en las escuelas públicas fue de 287,505 y el año 2016 se elevó a 342,346 profesores. En ocho años se incorporaron 58,144 – 6,855 cada año – nuevos docentes al sistema estatal.
d) En cambio, en el caso de la educación privada, en 8 años el número de profesores ha crecido en 25,466, casi 3,833 por año. Las escuelas privadas el año 2008 contaban con 125,954 y el año 2016 con 151,420 docentes.
e) En el ámbito estatal, para el año 2008 la ratio un profesor por cada 23 alumno. Luego de ocho años la relación es de un docente por cada 17 discentes. En ese mismo periodo, la escuela privada comenzó con una relación de un docente por cada 12 alumnos y terminó el 2016 con 1 profesor por cada 13 alumnos. El origen del descenso en la escuela pública fue el incremento de los docentes y la disminución de alumnos. Mientras que en la escuela privada, es el incremento del número de estudiantes lo que modifica el coeficiente.
Comentarios:
1.- No se entiende la razón por la cual el sistema estatal pone trabas, controla y no promueve con procedimientos ágiles, la iniciativa privada. Los números presentados que tiene como fuente el Ministerio de Educación predican a las claras una gran demanda insatisfecha que busca educación no estatal.
2.- La Educación básica regular estatal al 2016 tiene menos alumnos matriculados que hace 8 años; más docentes; pide más recursos económicos para el 2018, porque dicen que la solución es mayor inversión.
3.-Si dividimos el número de alumnos matriculados entre el número de locales escolares estatales de la EBR: encontramos que cada centro educativo tiene 110 alumnos.
¿Es un problema de capacitación? ¿De recursos económicos? ¿Del cambio climático? O como apunta Vladimir Putin ¿Será un problema de sentido común y aceptación de la realidad?
Las APAFAS
Mención aparte merece la finalidad y el aporte de las Asociaciones de padres de familia (APAFAS) en las escuelas públicas. El artículo 15 de la ley N° 28628/ 24-11-2005, dictamina que los recursos de la APAFAS los siguientes: La cuota anual ordinaria y la extraordinaria así como las multas que se imponen a sus miembros, debidamente aprobadas por la Asamblea General. El monto de la cuota ordinaria no puede exceder del 1.5% de la Unidad Impositiva Tributaria (UIT), vigente a la fecha en que se realiza la Asamblea General respectiva.
Por su parte, el artículo 16 define que los ingresos se utilizarán para colaborar con:
• El mantenimiento y reparación de la infraestructura física;
• La conservación y refacción del mobiliario escolar;
• El equipamiento e implementación de tecnologías de información y comunicación;
• La realización de programas de capacitación para sus asociados, poniendo énfasis en las escuelas de padres; y,
• La adquisición y mantenimiento de materiales educativos, lúdicos y deportivos.

Una rápida lectura de los artículos mencionados afirma la buena voluntad del Estado, pero en su aplicación observamos el desconocimiento (o miopía) de la realidad. Partamos del siguiente ejercicio:
El año 2016 el 1.5% de una U.I.T fue de 59.25 soles. Ese mismo año, los alumnos matriculados en las escuelas públicas fueron 5’746,098. Si quisiéramos saber el número de familias aportantes a las APAFAS, asumamos la hipótesis de 3 hijos por familia, en este escenario, el conjunto de familias aportantes sería 1’915,366 y su aporte económico ascendería a 113’485,435.50. Para ese año, ESCALE reportó que en el sistema público habían 52,169 locales escolares, por tanto, cada colegio debió de recibir 2,175.34 soles. La pregunta es ¿Qué se puede hacer con ese monto al año en un colegio y cumplir con lo indicado en el artículo 16? De otro lado, aquellos ítems considerados ‘obligación’ de un APAFA competen al promotor de la escuela ¿Quién es el promotor de las escuelas públicas? El Estado.

 

 

 

PENSANDO EN LOS QUE VIENEN DESPUES

 

Vivir la virtud de la piedad (la pietás). Agradecimiento a la familia, a la escuela, a la patria… respetando a las autoridades competentes, a su historia y a quienes precedieron y participando en la solución de los problemas más cercanos a uno. Conservar lo socialmente valioso recibido de las otras generaciones, de lo contrario se menosprecian la historia, tradición y la herencia cultural.
La paz social descansa en gran medida en la práctica de la piedad, que supone consideración por quien está constituido como superior, veneración al anciano, respeto del discípulo a su maestro, a quienes se les debe el honor, obediencia y servicio.

Laboriosidad. Su carácter virtuoso de la deriva de la obligación de trabajar que incumbe a todo hombre. Con el trabajo se mejoran las dimensiones fundamentales de la personalidad humana, se cumple con la misión de contribuir al crecimiento y progreso de los demás.
Laboriosidad es trabajar con esfuerzo y de forma positiva. ¿Qué se gana con las quejas ante las dificultades de toda índole? Nada. Solo desaliento y desánimo. Cuando se trabaja con motivación, en positivo, no hay dificultad insuperable. Quien es laborioso no tiene tiempo para quejarse, pues sabe que las “obras son amores y no buenas razones”.
Laboriosidad es trabajar con constancia. La flojera y la pasividad son sus principales escollos. La reflexión y la acción tenaz son herramientas indispensables. La laboriosidad es una virtud que exige metas y objetivos concretos para no perder tiempo ‘contemplando’ los problemas sino en empeñarse en encontrar las soluciones: ¿Qué se puede hacer? ¿Qué medios se van a poner? ¿Qué soluciones se van a ofrecer? La pereza no se define tanto por el mero no hacer nada, sino que no se hace nada por la tristeza que supone el esfuerzo a invertir para alcanzar un bien.

Tono humano . Se puede definir  el “tono humano” como el estilo del carácter propio del hombre que se refleja en las formas de conducta, individualmente considerada o en sus relaciones de convivencia. Así, cuando una persona sabe respetarse a sí misma y a los demás sin hacer mal a nadie, atendiendo a las personas que le rodean, creando un clima afable en su propio entorno, decimos que esa persona tiene un tono humano alto.
El tono humano se manifiesta principalmente:
A) En cuanto a la propia persona: en la conducta, el lenguaje, los modales, la forma de comer y de tratar a otras personas, así como la aplicación de lo apropiado en cada circunstancia y ocasión. Para ello son necesarias las virtudes de la limpieza, el optimismo, la autodisciplina, la naturalidad, sencillez, sobriedad, templanza, fortaleza, prudencia y justicia.
B) En cuanto al trato con los demás el “tono humano” se refleja en el saber tratar a cada uno teniendo en cuenta su dignidad, la amabilidad y delicadeza, comprensión y respeto con el que se desarrollan todas las relaciones interpersonales, la práctica de cortesía, educación y respeto para los demás; la forma de crear un ambiente agradable y delicado, adaptándose a las costumbres y tradiciones de la sociedad.

Edistio Cámere

Apuntes para una CARRERA DOCENTE

La carrera magisterial propuesta por el Ministerio de Educación se basa en incrementos salariales, a quienes han satisfecho los requisitos definidos en las respectivas convocatorias. Sin duda, la mejora económica es un estimulante y apetecible indicador aun así no creo que a aquella se reduzca la trayectoria profesional. Existen diferentes variables que – a modo de peldaños – van valorando y sellando la carrera del docente. Por esta razón, no es tarea fácil para quien gobierna una escuela diseñar el futuro profesional de sus docentes.

La docencia se distingue por ser una profesión intelectual y de ayuda. Estas dos notas deberían de marcar el camino del crecimiento del docente. La aspiración a cargos directivos que siendo legítima, no conviene al conjunto de profesores, primero, por lo limitado del número de dichas posiciones en cualquier organización escolar; y, segundo porque implica intereses personales y competencias específicas que no a todos les mueve cultivar. De otro lado, la experiencia señala que una buena gestión directiva sucede al desempeño acabado del quehacer docente.

Un ámbito donde – sin duda – se luce el arte y la ciencia del docente es el aula. El sobrevenir de los años no empalidece su luminosidad, más bien, la acrisola pues ajustar con finura la materia que se imparte a las siempre nuevas y expectantes promociones de alumnos, actualiza renovadamente las competencias, prolonga la ilusión profesional y termina dibujando una satisfactoria carrera docente. En suma, en la misma actividad docente – en el aula- se encuentra su realización intelectual y de ayuda.

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Más allá de las riquezas propias del aula, una línea de desarrollo profesional, podría derivarse de la comunicación intelectual. La misma que presenta tres campos: a) Sistematización de las experiencias o buenas prácticas y la investigación –acción o de campo; b) La publicación artículos, ensayos y los resultados de las investigaciones; y, c) participación activa en congresos, docencia universitaria o de post grado; consultorías o asesorías a escuelas de básica regular, regiones y a otra instituciones. A su vez, en lo relativo a la categoría de ayuda su campo de acción es más específico pero no por eso menos trascendente con miras a la carrera laboral, esto es, asuntos de tutoría u orientación a alumnos; mentoría o coaching a profesores; orientación a padres de familia. El desempeño de estas funciones reclama de estudios complementarios que especializan al docente y le abren un vasto panorama profesional.

El prestigio de un centro educativo abre opciones para la realización profesional del docente en los campos arriba mencionados. A mayor prestigio, sus docentes serán más requeridos para que trasmitan sus experiencias o compartan los resultados de las investigaciones concluidas. A su vez, la buena performance de los docentes redundará en el incremento del prestigio del centro, estableciéndose así un círculo virtuoso. ¡La realización de los docentes es la misión interna de la escuela, no cabe duda!

Tener un corazón enamorado

Es bueno aspirar un puesto en una de las diez compañías más prestigiosas del medio pero un corazón enamorado ama el puesto que desempeña en la empresa en la que ha sido contratado.

Me gustaría tener amigos que tengan contactos, sean inteligentes y graciosas, pero un corazón enamorado quiere y valora a los amigos que tiene gracias al colegio, a la universidad y al barrio.

Es bueno soñar con vivir en un país ordenado, desarrollado y con mucha cultura, pero un corazón enamorado quiere y se ilusiona con el país que le ha tocado en suerte nacer y vivir.

Es bueno acariciar la sensación del éxito, de los reconocimientos y aplausos, pero un corazón enamorado aprecia y se entusiasma con el esfuerzo, la perseverancia y la fortalece que a ellos conduce.

Es bueno tomar fotos de un viaje, de una actividad o de una fiesta para subirlas en espera de muchos ‘likes’; pero un corazón enamorado se abre a la experiencia, la disfruta intensamente y la incorpora a la propia historia para luego contarla con tal pasión y novedad que contagie y meta al amigo, a la amiga a ese momento de felicidad. La belleza y la alegría quedan cojas cuando se reportan solo cuando se trasmiten de adentro hacia afuera y cara a cara, mirándose a los ojos, se multiplica y se hace un recuerdo que permanece.

Es bueno dar rienda suelta a la creatividad con ahínco y ánimo realizando la tarea que te atrae y gusta, pero un corazón enamorado hace lo que debe y lo hace bien aunque la tarea que tiene entre manos no le guste; de manera que, además de adquirir virtud profesional debida, contribuye al crecimiento de su empresa y al bien común en la sociedad.

Es bueno estar al tanto de los acontecimientos, novedades y de lo que está de moda, pero un corazón enamorado es capaz de traer a la memoria para agradecer los beneficios, la dedicación y el afecto que sus padres, amigos y profesores le dispensaron para ser quien es. Usa su memoria para hacer presente los grandes valores y a las personas significativas en sus vidas.

Es bueno buscar la prosperidad material y económica pero un corazón enamorado sabe buscarla ‘fuera de las trampas de la opulencia’ para encontrarla también en las relaciones humanas, en las familias, en los vecindarios, en las comunidades, en el sentido de la vida y en la apuesta por los valores éticos.

Es bueno moverse, hacer cosas, tener la agenda ocupada, andar con prisa porque se está atareado, pero a un corazón enamorado más que el movimiento le importa el sentido y el destino de lo que hace. Por eso más que ser un experto en navegar sobre las olas, cultiva el arte de sondear las profundidades de los acontecimientos porque en su densidad, altura y perspectiva es capaz de encontrar la riqueza y el misterio que aquellos esconden.

Es bueno soñar con tener a la chica o al chico más guapo, atractivo e inteligente pero un corazón flechado distingue en el enamorado o enamorada aquello único e irrepetible que tiene por sobre los demás y al mirarlo con el poeta le dice “sé que cuando te llame / entre todas las gentes / del mundo, / sólo tú serás tú.”

Un corazón enamorado sin renunciar a defender con argumentos su planteamiento, tampoco a mandar cuando convenga, valora el dialogo, pues está persuadido que siempre el ‘otro’ tiene algo bueno que decirle.

Un corazón enamorado no se acomoda pasivamente con la configuración actual de la sociedad, es rebelde, va contracorriente; porque ama su momento histórico es capaz de ser inventivo, de imaginar nuevos escenarios y tener la valentía de pensar de modo diferente.

Un corazón enamorado no es un iluso soñador, es realista porque conoce, ama y se compromete con quien es, con lo que tiene y con el entorno que lo circunda. Quien ama no se conforma. Quiere ser mejor persona, quiere multiplicar sus cualidades y virtudes y quiere una sociedad donde reine la justicia y la paz.

Finalmente, un corazón enamorado es agradecido, sonríe y es optimista: los problemas son retos, el trabajo, vocación, los otros, personas dignas de respeto, el dolor, madurez y, la vida una gran oportunidad para ser más y mejor persona que contagie y trasmita bondad, belleza, verdad y unidad que la realidad tiene.

Entreeducadores desea una feliz Navidad y un año nuevo prodigo en proyectos y experiencias de crecimiento personal, familiar y profesional a sus seguidores y a sus amigos lectores. Asimismo, les expresa su agradecimiento por permitirnos continuar publicando notas gracias a su amable aceptación.

 

GAJES DEL INICIO DE UN NUEVO PERIODO ESCOLAR

Edistio Cámere

 El inicio de un nuevo periodo escolar no representa tan solo la expectativa del adolescente reencontrarse con sus amigos, ni tampoco la ilusión del pequeño de estrenar útiles y cuadernos con portadas de un superhéroe o una artista de moda. ¡Curioso modo, de motivar la compra! Si un cuaderno es elegido porque en su tapa aparece – un clásico – superman, ¿qué relación tiene el ‘hombre de acero’ con los estudios?, ¿qué mensaje se quiere comunicar?; que la educación hace fuertes y triunfadores. Es posible, aunque no oculto que me sabe a jalada de los pelos esa interpretación.  Sin embargo, lo cierto es que junto con la ilusión que puede generar la novedad de los comienzos en los alumnos, el volver a las aulas mueve febrilmente a otros agentes de la sociedad.

 1.- Los establecimientos comerciales dan noticia, a través de nutrida publicidad mediática, que tienen los mejores productos escolares y a menor precio. Es tan rica la energía creativa que no solo oferta un tipo de lápiz sino una ingente variedad que aviva el gusto e imaginación del niño y colisiona con sobriedad del gusto del padre y con el importe que aquel estaba dispuesto a pagar. Conclusión. El monto por arropar a un niño ‘como alumno’ esta directamente relacionado con la capacidad de consentir que tenga el padre.

 2.- Los medios de comunicación que hacen notar llamativamente hechos recurrentes: en Lima el inicio de clases coincide con el verano, el calor genera incomodidades, evidenciarlas suena a cacofonía. Dando tribuna a  expertos que anticipan asertivamente los problemas que podrá sufrir el niño si no se toman tales y cuales medidas, como es de esperar, entre los miles de padres receptores habrá algunos sensiblemente preocupados que los busquen para evitar esos presuntos problemas en su hijo.

 3.- La ocasión se pinta propicia para que los funcionarios del Sector Educativo muestren al público su eficacia y diligencia en el cumplimiento de sus funciones. Es una práctica cíclica: actúan con bríos en verano y reposan plácidamente durante el resto del año. En este periodo anuncian sanciones, evalúan el estado de los centros educativos y advierten a los padres de familia sus derechos frente a los  colegios. En el Perú el aumento de la iniciativa privada en educación es galopante, gracias al crecimiento sostenido de nuestra economía, muchas familias han tomado la decisión de migrar de un servicio educativo público gratuito pero de calidad dudosa, a uno privado percibido de mejor calidad; el Ministerio de Educación en lugar de hacer un autoexamen para mejorar su sistema, considera políticamente correcto intervenir, entrometerse en la autonomía de los centros privados, dictando normas atentatorias a la libertad de enseñanza y alimentando la percepción de que aquellos buscan solamente sus propios intereses, frente a los cuales, el Ministerio emergerá como paladín de la justicia.

 4.- No solamente los funcionarios del sector educativo defienden a los padres, que ante una pluralidad de ofertas educativas ejercen su derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos, también están los políticos. Para estos no es nada deleznable procurar réditos – colocándose en la cresta de las noticas –  promoviendo campañas en contra de la libertad de enseñanza. Para tener una idea baste señalar que, según las estadísticas del Ministerio de Educación para el 2009, el número de alumnos matriculados en básica regular en el sistema privado fue de 2’028,576.00 para inferir que el número de padres de familia (léase votos) largamente garantiza una reelección en el caso de los congresistas.

 5.-  El ente defensor de los consumidores, para el que la educación es un bien que se consume, si así fuera no habría aprendizaje. Además, solamente se focaliza en los derechos olvidando que una buena relación también implica deberes y, que la perfección al brindar un servicio no es posible, por tanto, muchas correcciones puede hacerse directamente a través del dialogo; son muy pocas las prácticas que obligan su intervención. Sin embargo, aquel ha puesto en circulación una detallada y larga lista de presuntos abusos que hacen necesaria su intervención paternalista allá donde el atropello de los que educan y forman a las nuevas generaciones, se adviertan.

 Mientras tanto, en todos los centros educativos con el peso del calor, profesores, profesoras y sus directivos se capacitan, programan y hacen planes para recibir lo mejor que puedan a los alumnos para trasmitirles cultura y buenos ejemplos. Esta es la realidad que hace posible que la educación continúe y siga complementando eficazmente la tarea educativa de los padres de familia.

La educación privada

Edistio Cámere

La educación privada no es privativa de pocos, más bien hace referencia a que su gestión está en manos de particulares, quienes asumen toda la responsabilidad tanto de los éxitos como de los fracasos. Otra gran diferencia es que la educación llamada pública es ‘gratuita’, – los servicios que tienen un costo- se pagan indirectamente y solidariamente vía impuestos; en la privada el servicio educativo los costos son pagados directamente por el padre de familia. Atendiendo a esa sola diferencia se corre el riesgo de etiquetar como social y humanitaria la una y exclusiva y elitista la otra. Cuando en verdad el costo de la educación privada incluye el costo de la educación pública. El padre de familia no puede deducir los gastos por la enseñanza de sus hijos.

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                “Hasta fines de la década de los noventa el 85% de la matrícula del sistema educativo era atendida  por el sector público y el 15% por el sector privado.  Es a partir del presente siglo que el aumento de oportunidades de educación empieza a reposar exclusivamente en la educación privada. Su cobertura de atención fue 68% superior a la del 2000; es decir, se incrementó en 1’057,000 de estudiantes.  Lo contrario sucedió con la educación pública. El alumnado que asiste a sus instituciones se redujo en 1’097,000 estudiantes, lo que significa que atendía 14% menos de alumnos que a principios de siglos”[1]. ¿Qué lectura provoca esta realidad? Es cierto que la economía peruana está en un interesante y sostenido ritmo de crecimiento, por tanto, el incremento de la clase media genera más demanda. Pero también cabe preguntarse ¿por qué debería renunciar a un servicio educativo gratuito para elegir uno pagado? Si uno permanece en el primero y tiene más ingresos ¿por qué no lo destina al ahorro familiar? La única explicación es que el padre de familia privilegia la calidad incluso a costa de renunciar a invertir sus excedentes en otros avatares.

CONSECUENCIAS:

 1.-  El Estado debería cambiar su óptica al normar el Sector Educativo: legislando con miras a una educación peruana integrada e integral, en la cual todos tienen los mismos derechos y deberes.  Legislar para todos significa que la educación privada no es sinónimo de lucro de la que hay que defender a los usuarios, es una opción que se condice con el derecho a la libertad de la enseñanza.

 2.-  Los padres tiene el derecho de elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos. Tal derecho se ejerce en la medida que existan centros educativos que se diferencien por su axiología, proyecto y planes educativos. Un tipo único de escuelas no se condice con una  sociedad plural y, en último extremo con las familias que cuentan con objetivos educativos diferentes.

 3.-  La educación privada permite que el padre de familia pueda elegir y controlar  con mayor eficacia la calidad del servicio que ofrece la escuela elegida.  La educación privada no tiene por qué ser satanizada como en épocas pretéritas, su razón de ser se entronca con el hecho que los padres de familia son los primeros educadores de sus hijos y por ello tiene la potestad de elegir la mejor ‘ayuda calificada’ (colegio) para lograr con ese importante cometido.

 El crecimiento de la educación privada es señal clara que soplan nuevos vientos en la sociedad. Es de esperar que el Estado los aproveche para  imprimir también velocidad a la educación pública y no legislar para igualar hacia abajo todo el sistema educativo.


[1] Instituto de Investigación para el Desarrollo y la Defensa Nacional – INIDEN – Noviembre 2012. Año 21. N°11

Acción formativa del encuentro interpersonal

Por Edistio Cámere

    La formación es un proceso de ayuda en el perfeccionamiento de la inteligencia y la voluntad con el objeto de que el educando se oriente hacia la búsqueda de la verdad y se autodetermine hacia el bien mediante el correcto ejercicio de su libertad.

    Esta definición pone el énfasis en la acción educativa, que desde fuera procura que el estudiante cultive y ejercite su mente para abrirse y nutrirse de la realidad en su anchura y profundidad. A este fin concurren eficazmente las estrategias cognitivas, pero hay que dar un paso más: el diálogo interpersonal, que facilita que el alumno descubra y haga suya la verdad. Entre tantas ventajas del método socrático, la formación del criterio destaca sobremanera. Por eso, preguntarse es, no pocas veces, más provechoso que el mero escuchar respuestas.

    Cada persona tiene un modo particular de llegar a la verdad: unos lo harán induciendo, otros deduciendo, no pocos mediante la intuición y algunos mediante el rigor especulativo. No faltarán aquellos que la acepten por el afecto o admiración que profesan a quien se la propone. En la línea de formación de la inteligencia, en mucho contribuyen los encuentros interpersonales. “La persona humana está llamada a ser dialogante, pero no hay diálogo sin verdad. Por eso es importante el lenguaje (…) El empobrecimiento del lenguaje es el decaimiento de la sociedad” (G. Castillo). ¡Cuánto se gana con el diálogo y la conversación!

    Pero el hombre se realiza no solo con el conocer sino también con el actuar. Su imperativo ético es crecer, optimizarse. El fin de su crecimiento es el bien y llegar a él supone doble movimiento: dirigirse ‘hacia’, es decir, identificarlo; y adquirir las virtudes necesarias para conseguirlo. No solo reconociendo o aceptando el bien permite queel educando se haga bueno. El bien se incorpora adquiriendo hábitos, que supone una buena dosis de motivación y convencimiento para renunciar a bienes inferiores en pos de los superiores.

    Es cometido de los educadores, mediante la exigencia cordial y el ejemplo, no solamente conseguir la libre adhesión al ‘bien’sino que el alumno lo incorpore y lo haga suyo en el tiempo. La formación del carácter y la promoción de las virtudes humanas en la escuela -como institución y comunidad- contribuyen significativamente al logro de ese objetivo yde ese fin.

    Por tanto, la acción del docente guarda para sí el privilegio de ser siempre y en todo momento‘perfeccionadora perfectible’. Una palabra, un gesto, una mirada y hasta una simple sonrisa contienen una superabundante dosis formativa porque facilitan el contacto y el diálogo. Son matices del afecto, de cuya importante presencia en el acto educativo estoy más que persuadido. Sin embargo, precisamente en razón de ese afecto es que para los educadores -padres de familia y maestros – el crecimiento del alumno se torna también en un imperativo ético.

    El cariño no es patente de corzo para la concesión, ni para la omisión. Todo lo contrario, tiene que ser el estímulo para que los educandos, entre lo bueno y lo mejor, elijan lo ‘mejor’. Apostar por lo mejor, sin duda, requiere, para no dar un salto en el vacío, que los educandos -también incluyo a los hijos- perciban que lo mejor es posible porque los adultos lo buscan con no menos pasión en su vida cotidiana. Esta es la clave para educar y formar bien a las nuevas generaciones.

Detenerse a pensar

Por Edistio Cámere

Thomas Welch da cuenta de dos hombres que dedicaron un día entero a cortar leña.Uno de ellos trabajó sin detenerse a descansar, y juntó una pila de leños bastante grande. El otro lo hizo durante lapsos de cincuenta minutos, con otros intercalados de diez minutos en los que descansó. Al terminar, sin embargo, tenía una pila de leños mucho mayor.

-“¿Cómo pudiste cortar tanta leña?”, le preguntó el hombre que trabajó sin descanso.

-“Es que mientras descansaba, afilaba el hacha”, respondió.

    ‘Afilar el hacha’ –en este texto– es una figura que me sugiere dos interpretaciones. La primera la conecto con el estudio en casa. A un estudiante durante una jornada escolar habitual se le enseña, se le explican varias materias; es más, el profesor se asegura a través de estrategias didácticas que las haya comprendido. Pero para que el conocimiento se haga pensamiento es necesario el trabajo intelectual que no puede alcanzarse sin el estudio personal. Es el acto en el que la inteligencia se apropia, hace suyo el saber para incorporarlo como haber, base para nuevos aprendizajes.

    En el momento en que se está frente a un texto o a unos ejercicios, aquello que hasta ese entonces estaba medianamente distante en comprensión, gracias al despliegue de sus operaciones, la razón se va acercando en la medida que desentraña su sentido, sus relaciones y sus fundamentos. Dicho de otro modo, en la medida en que la inteligencia convierte el saber impersonal en un saber pensado, lo pensado es tal en cuanto que los conceptos o ideas se han tratado, se les ha dado vueltas hasta llegar al punto en que se poseen como propias.

    La posesión no solamente predica tenencia, sino dominio; lo que se domina puede presentarse de maneras diversas pero siempre originales porque contiene lo singular de quien ha pensado. El estudio personal en casa es, sin duda, un medio de primerísimo orden de ‘afilar el hacha’ para que los contenidos recibidos en el aula gracias a su participación activa se incorporen como patrimonio permanente en el alumno.

    La segunda anotación es que vivimos en una sociedad en donde el ruido, no solo derivado de los crujientes y trepidantes bocinazos sino de los múltiples estímulos producidos por los variados aparatos tecnológicos, distrae poderosamente nuestra atención. Las noticias, los rumores y chismes que con ocasión o sin ella proponen lo medios masivos de comunicación, así como el acoso de la publicidad que no cesa de percibirnos como presuntos consumidores, también hacen lo suyo. Tampoco se puede soslayar como otra nota social la actividad vertiginosa, la prisa por conseguir en el plazo inmediato las metas trazadas.

    Frente a esta situación el ‘afilar el hacha’ transita por el camino de la reflexión, de la escucha atenta y de la serenidad. El pararse a pensar para comprender la verdadera dimensión de los acontecimientos y mirarlos en una perspectiva más global e integral. Mirar lo importante de las situaciones sin exagerarlas ni minimizarlas contribuye a configurar un estado de ánimo sereno. La serenidad, por ello, favorece para hacer un alto en el trajín diario para atender asimismo a quienes están próximos, a través de la escucha. Y para escuchar conviene saber estar en silencio, sin ruidos externos e internos que impidan abrirnos al insondable, rico y original mundo de cada persona.