La importancia de inculcar lo justo, bello y verdadero

Edistio Cámere

“…el hijo se pertenece a sí mismo, tiene una identidad diferente, en virtud de lo cual debe ir en pos de su propio camino…Mostrar o inculcar lo justo, bello y verdadero son los objetivos, valores o ideales que nutrirán sus argumentos para acertar en la toma de decisiones, que es una tarea intransferible”.

    Revisando papeles tope con una carta – que en su momento Nicolás Sarkozy, ex Presidente de la República de Francia, dirigió a los maestros de su país. La claridad, profundidad y sentido común que la engalanan me motivan a comentar la siguiente idea: Educar es tratar de conciliar dos movimientos contrarios: el que nos lleva a ayudar a cada niño a encontrar su propio camino; y, el que nos empuja a inculcarle lo que uno cree justo, bello y verdadero.

    Los padres se preocupan y ocupan de que su hijo sea bueno y mejor. En ese intento, le trasmiten aquello que aprecian como valioso. Sin ese aporte – venido de fuera – es imposible que el niño crezca y desarrolle. El estilo  educativo de los padres deja una huella sólidamente trazada en beneficio de sus hijos. La influencia externa al hogar encuentra en ella un escollo difícil de sortear completamente. Como primeros educadores, los padres poseen una ventaja comparativa a condición de que “eso valioso” que comunican lo respalden con sus acciones. Sin embargo, también el hijo se pertenece a sí mismo, tiene una identidad diferente, en virtud de lo cual debe ir en pos de su propio camino. ¡Parte con un bagaje heredado de sus padres pero tomará otra dirección! Se le tiene que ayudar a que tome sus decisiones con autonomía… aunque no pocas veces las haga “de otro modo” al que los padres quisieran. Mostrar o inculcar lo  justo, bello y verdadero son los objetivos, valores o ideales que nutrirán sus argumentos para acertar en la toma de decisiones, que es una tarea intransferible. Aparcarse en sólo los modos de hacer o de comportarse es dejar huérfano de razones al niño cuando la situación le exige un por qué, también es mirar el presente complacidos porque el hijo hace lo que uno quiere.

Es cierto que muchos fenómenos de nuestra sociedad claman una decidida acción protectora de los padres hacia sus hijos y, no está mal ser prudentes y cautelosos. Pero como decía Sarkozy, educar es tratar de conciliar dos movimientos contrarios. Para proteger eficazmente se tiene que reducir, controlar, concentrar, en buena cuenta, situar a los protegidos en un “espacio” cuya dimensión varíe con arreglo a la capacidad de dominio o a la percepción de la gravedad del  “peligro”. La protección excesiva, el temor al futuro y otras parecidas aprensiones, inciden en las conductas pero acaban conculcando la posibilidad de que el hijo elija su propio camino.

   Días atrás mi hija – maneja desde hace seis meses – me llevó al trabajo en la mañana.  Preocupado le comente – “Salgamos temprano pues el retorno se te puede complicar dado el tráfico que soporta la panamericana de sur a norte”.  Su única respuesta fue un leve movimiento de hombros. Su silencio me hizo recapacitar. “Es cierto, pensé, para ella no existe una Lima sin tráfico, es más, el abundante parque automotor de nuestra ciudad, forma parte de su experiencia personal; más significativo es que sepa respetar las reglas de tránsito y que de preferencia a los peatones…” En una sociedad cambiante y difícil lo importante es que a nuestros hijos le mostremos lo  justo, lo bello y lo verdadero que además de darles seguridad, estaremos contribuyendo decididamente a que acierten en la elección de su propio camino, aún cuando en el intento el sufrimiento aparezca o tenga que rectificar para nuevamente empezar.


4 thoughts on “La importancia de inculcar lo justo, bello y verdadero

  1. me gusto mucho este articulo, gracias Edistio, sin embargo, creo que lo mas importante para que los hijos sean mejores y buenos, es que los padres luchen y se esfuercen por serlo… de hecho, todo hijo cuyo padre es un buen ejemplo, quieren parecerse a el e incluso, optar por un camino parecido. y es verdad, no podemos encerrarlos en una burbuja para protegerlos del medio, sino que tenemos que escucharlos abiertamente, ganarnos su confinaza y explicarles con por ques para que aprendan a decir no cuando deban hacerlo. no entendí bien el termino conculcando, me puedes explicar?

    1. Nuevamente gracias Gladys por tu comentario. Si los padres caminan, su hijo también, si trotan lo propio hará el hijo, pero si corren, irán a la misma velocidad; a pesar de los esfuerzos por mejorar los padres … no olvidemos que nuestros hijos son personas libres, pueden optar por otra ruta e ir a otra velocidad. Definitivamente, el ejemplo atrae, convoca y anima a imitarlo. (Conculcar= limitar)
      Edistio Cámere

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