LAS INSTITUCIONES Y EL BIEN COMÚN

Edistio Cámere

Las encuestas no califican positivamente la actuación de las instituciones del Estado.  Ciertamente éstas no tienen categoría de verdad, sin embargo, muestran señas que “algo” en aquellas no funciona, en tres aspectos generales: a) simplemente, no actúan; b) actúan contrariamente a su propia naturaleza; y, c) no actúan con arreglo a su función social.                                                                                                                                                 Cuando se analiza el comportamiento de una institución sobre la base de su productividad, se focaliza su eficiencia en materia de la calidad y la cantidad de sus servicios. Si se la examina desde la perspectiva de las relaciones públicas, se hace hincapié en su capacidad para atender y recibir a los usuarios. Finalmente, si nos detenemos en su representatividad, se alude entonces, al cumplimiento, en todos los casos, de lo solicitado por los ciudadanos. El discurrir por estos senderos, aunque ciertos, nos desviarían del fondo de la cuestión y se caería en el lugar común propio de la oposición o de los que se desilusionan porque se creían sujetos de privilegios. Que una institución tutelar no cumpla con su función, tiene repercusiones graves para la marcha de una sociedad.

LIMITARSE A LO  “QUE SE HACE”

 El objeto del Estado es velar por el bien común y el bienestar de todos los ciudadanos.  Para cumplir a cabalidad con ese fin, la sociedad le delega poder para que administre (Ejecutivo), legisle (Congreso) y arbitre (Poder Judicial). Cuando el Legislativo promulga leyes administrativas que miran al beneficio de grupos, o cuando se entrampan en extensas e infructuosas discusiones que encubren intereses, subalternos, no está cumpliendo con su fin, aunque aparentemente su accionar febril así lo demuestre. El trabajo del Parlamento, es eficiente cuando es capaz – interpretando la realidad – de promulgar normas que estimulen y dinamicen el desarrollo de la sociedad. La fuerza, la creatividad y el empuje social deben ser canalizados a través de cursos seguros, precisos y alentadores. Por eso, afirmar que el Congreso no funciona porque produce pocas leyes, es hacerle un beneficio: la crítica se limita al “qué hace”.  Administrar justicia es dar a cada uno lo suyo. Pero cuando quien debe hacerlo no actúa con autonomía, serenidad e imparcialidad, el ciudadano se ve obligado a buscar “padrinos” o a preferir un “mal arreglo”, pues se da cuenta que la ley se aplica con arreglo al mejor ‘postor’: dinero o poder, y, no en “dar lo que es debido”.

¿QUÉ TIPO DE SOCIEDAD…?    

Las consecuencias del deterioro de las Instituciones pueden especificarse en:  Primero. – ¿Si el mayor no cumple con sus fines y obligaciones, por qué el menor tendría que hacerlo en su ámbito? El amor a la patria es un sentimiento que se nutre del ejemplo de quienes les corresponde, por deber, demostrarlo con obras. La sociedad se vertebra con arreglo a sus líderes, que están a su servicio. ¿Es lícito, después sorprenderse por la atomización de la sociedad o de su anomia, cuando ellos buscan su bien particular? Segundo. – Se anula la libertad social, es decir, la capacidad que tiene el ciudadano de asociarse para decidir acerca de las cuestiones que le afecten directamente. Razón por la cual, el estado debería promover las asociaciones o grupos intermedios y no solamente tolerarlas movido más por el qué dirán democrático que por el convencimiento de que son expresión auténtica de la condición social de la persona.  Tercero. – Cuando se cercena la libertad social -propia de una democracia representativa- el ciudadano se encuentra solo, aislado y desnudo de defensa frente al estado; y, cuando se reúne con otros, lo hace más para defenderse que para crear. Cuarto. – Cuando el estado no establece un marco jurídico preciso que, de seguridad y firmeza a las creaciones, proyectos sociales, los ciudadanos se atribuyen el derecho de responder a las injusticias o de hacer prevalecer sus derechos.  En esta situación los débiles y marginados llevan la peor parte.  A esto se llama privilegiar el individualismo a ultranza.   Quinto.- La autoridad se ostenta cuando la justicia se pone al servicio de los ciudadanos. Una correcta administrarla protege al individuo de los abusos de los grupos de presión, de las demasías de una libertad mal entendida o de los desvaríos de una torpe política.

 Si el Estado permite que sus instituciones más representativas no funcionen con eficiencia y con la mira al bien común, habrá entonces que preguntarse ¿Qué tipo de sociedad quiere, por qué y para qué?

 

 

 

 

 

La escuela y el compromiso con su país

Edistio Cámere

La educación no termina con la instrucción. Es sumamente sensible a los acontecimientos que ocurren en la sociedad. El entorno influye tanto en el docente como en el alumno. Este último recibe sensaciones, percibe los malestares, poco entiende de razones, de causas o de argumentos.  Un niño, por ejemplo, no entiende porque sus padres se separan. Sólo advierte que no se quieren o que no lo quieren o que su padre no estará más.

Contrariamente con lo que ocurre con la macroeconomía que los efectos de su crecimiento demoran en llegar al ciudadano de a pie, la falta de dirección, el desgobierno, la crisis de valores y la corrupción impactan con velocidad que hiere y descoloca a todas las instancias de la sociedad, tanto que, sin ningún rubor van relajándose en la defensa y cumplimiento de sus deberes y compromisos.

Mientras que el gobierno y los políticos se apuran en solucionar cada crisis coyuntural, la estela que deja cada una, que nubla todo viso de esperanza en el futuro a los ciudadanos. La recomposición de un gabinete, no es una práctica irrelevante; el “destape” de un hecho inmoral no es una mera noticia; las reyertas callejeras no son simples diferencias de opiniones; la inseguridad en las calles no es consecuencia de un mercado recesivo… estos hechos y otros similares son como una nube cargada que no permite ver el horizonte, pero mantiene en vilo por ser presagio de tormenta.

Frente a este crudo panorama, a la educación se le plantea un nuevo reto ¿Cómo mostrar a sus alumnos que los valores existen independientemente del comportamiento de algunas personas? ¿En qué fundamentar la esperanza en el futuro? No es la matemática ni el lenguaje – aunque nos podemos servir de ellos – los que responderán al reto social. Tampoco, los grandes discursos ni las campañas nacionales. El camino es ir por delante señalando con el ejemplo los valores que valen la pena encarnar. Los niños y los jóvenes están pendientes de referentes significativos de quienes aprenden y aceptan consejos. Estos referentes son sus padres y sus profesores. La condición de significativo remite a afecto y autoridad. La cercanía afectiva deja huella. El docente – y sus padres – esta próximo al alumno. En un entorno cambiante e incierto la figura del profesor debe trasmitir seguridad y esperanza.  La seguridad la logra conduciendo y convocando al alumno a lo que le es propio, el estudio. Y la esperanza mostrando que, con el esfuerzo, con las virtudes y con valores se construye el futuro en el presente. El joven debe en su ambiente próximo e inmediato ver reflejado en acto los valores.

Una vez más la escuela tiene que suplir, se ve obligada a adosarse nuevas obligaciones. Carlos Llano pensador mexicano decía que “estamos más pendientes de las decisiones que se toman en el gobierno, de lo que dicta el mercado y de lo que dicen los medios de comunicación y olvidamos que las grandes decisiones se toman en la familia, en la escuela y en ámbito personal”. Que un joven siga creyendo en su país, decida estudiar y trabajar en y por aquel, es una decisión capital a la cual se ha contribuido desde la escuela. ¡No es una frase hecha afirmar que el docente tiene el futuro del país en sus manos!

 

 

 

 

 

EL CUERPO COMO CAUCE DE LA MANIFESTACIÓN HUMANA

Edistio Cámere

La presencia del otro con su cuerpo resulta enigmática. No solamente se hace patente la incomunicabilidad sino que está allí, delante de mí… y me estremezco porque no “está-allí” sin más: es un ser libre capaz de una respuesta no programada, de una respuesta imprevisible. En este sentido, el cuerpo humano no se agota en sí mismo, sino que se abre a manifestaciones superiores del espíritu humano, su fin no es el mismo, sino que está proyectado a finalidades más altas, superiores a las corpóreas. No tiene plumas como las aves, por eso el vestido es objeto de un arte humano ya que ahí se da un reflejo, una manifestación, una prolongación de la interioridad, de lo que cada uno es, de su poco o mucha conciencia de la propia dignidad.

La cabeza humana al asentarse sobre la columna vertebral hace posible el rostro, de lo contrario, la cabeza colgaría y el rostro se escondería. Por su parte, la cara permite la cavidad bucal que permite que la lengua sea necesaria para el lenguaje que es una actividad superior. Gracias el bipedismo, el hombre dispone de las manos, cuyo rango de operaciones indeterminado, da paso a una actividad superior: la técnica.  Por su parte, los movimientos gestuales con las manos y brazos: dar la mano, levantarla, inclinarse, abrazar,… vehiculan manifestaciones del espíritu del hombre.

La causa de la capacidad manifestativa del cuerpo es la presencia intensa del espíritu, lo mejor de nosotros “sale” al exterior gracias a la corporalidad. El corazón se “asoma” a través de los ojos. Tal es el corazón tal es la mirada. Mirar es un modo de poseer. Lo mirado alimenta el alma, que a su vez hace la mirada comunicativa. El  mirar y ser mirado no son actos meramente biológicos –pura captación de formas y colores- sino que la mirada es portadora de una copia de nuestro ser personal, coloreada por la esencia humana. La mirada se torna así el camino hacia el otro. Por este camino va la amada en busca del amado, un amigo en busca de su compañero o un ejército en busca de una victoria.

La mirada crea ámbitos de relación: cuando se mira el “yo” se desplaza hasta lo mirado. Fuera de su reducto se abre a novedosas formas de encuentro, disponiéndose a recibir, que es un modo de acoger a quien da. Al mirar diría Genera Castillo, realizamos un “viaje” desde lo más íntimo de uno mismo, para “ponerse” en sus pupilas, entonces, esa mirada es vista y decodificada por lo que revela: la personal intimidad.

Si acoge, comprende y respeta, quien mira se muestra. Al mostrarse, la mirada se hace dialógica. El diálogo es parte de la relación humana. El hombre comprende cuando es capaz de apertura, cuando se abre su mirar ya no refleja, comunica su vivencia que, como suya es original. Al cruzarse con la mirada del “otro” intercambian originalidades con relación a un mismo bien: la realidad.  La mirada es también una revelación de nuestro interior: Hay miradas tiernas, frías y hasta crueles, miradas humildes y miradas soberbias, miradas limpias y miradas torvas, miradas penetrantes y miradas superficiales. Saber mirar a los ojos y leer lo que dicen las miradas es un arte que puede evitar más de un contratiempo. Las miradas más hermosas son aquellas que proyectan lo más alto del ser humano: su inteligencia y su voluntad.  Son las que trasmiten el entender y el amar con respecto a otras personas y al universo: son las miradas inteligentes y amorosas que dicen con la mirada: ¡qué bueno que existas!” “¡eres único e irrepetible!”. Es la mirada de una madre, de un enamorado, de Dios.

Si uno “se hace” aquello que ve ¿qué importante se torna la presencia personal? A través ésta va un mensaje tácito o explícito, “nos ofrecemos en posesión a la mirada de los demás”. (Genara Castillo) En el look se entrega un mensaje de valoración propia y ajena, que debe ser acorde con la dignidad de la persona, de su edad, de sus funciones y responsabilidades. La imagen que proyectamos es una prolongación de nuestro “yo” interior. El buen gusto, la elegancia y el respeto forman parte de una buena relación comunicativa.

Cuando la relación se instrumentaliza, la mirada no confirma, cosifica y reduce. El contraataque es reafirmar mi libertad anulando la suya que es un modo de reducirlo y pagarle con la misma moneda. El conflicto se hace presente en la relación.  Piénsese en las relaciones interpersonales donde uno reduce al otro a la mera función. Entonces, cada vez que la persona “función” quiere opinar sobre algo “que no le compete” se ve como una intromisión. En todos estos casos la persona es reemplazable.

 

 

 

AL COLEGIO CON EL INDECOPI

Edistio Cámere

Al colegio con el INDECOPI ([1]) es el lema con el cual se pone en guardia a los padres de familia en contra de los colegios privados. Sus funcionarios aducen que la campaña tiene por objeto cumplir con lo que la ley prescribe. Sin perjuicio de sus buenas intenciones, el modo como se ha planteado genera inseguridad y pocos beneficios; a mi modo de ver estas son algunas consecuencias:

1.- Definición del consumidor.- La defensa del consumidor es necesaria y  bienvenida cuando el servicio o bien que se recibe es deficiente en calidad y en oportunidad; además, cuando lo ofrecido no se condice con lo aceptado; y, finalmente cuando se advierte comprobada negligencia, un engaño o fraude. En esta línea, cualquier intervención de oficio o por solicitud de la parte interesada es muestra de una real y efectiva  preocupación por el consumidor. Sin embargo, no se entiende el concepto de consumidor que maneja INDECOPI pues interviene en su favor cuando recibe y utiliza un servicio a satisfacción pero de modo unilateral decide no pagar lo debido. Este tipo de injerencia desestabiliza el orden jurídico porque un organismo del estado promueve y avala conductas irresponsables de cara a las obligaciones contractuales contraídas.

2.- El incumplimiento contractual y su impacto en la escuela.- Basta que la norma deje un orificio a través del cual se resuelva en favor de la conducta del no-pago para que se genere inseguridad jurídica, entonces el incumplimiento deja de ser una eventual posibilidad para convertirse en práctica ordinaria. Asimismo, aquella termina por minar la autoridad y el orden en las instituciones. Cuando los acuerdos estipulados entre las partes no son vinculantes, la relación se establece sabiendo que se puede quebrar con relativa facilidad y habilidad. Se instaura, entonces, la cultura de la sospecha y de la desconfianza. Al punto que un proveedor ante el hecho de no recibir lo que es debido por un servicio prestado, se ve obligado a demostrar – con la asesoría de abogados – que se le vulnera un derecho y, asimismo, que ha actuado conforme a ley. De esta manera, se ha introducido un ingrediente pernicioso: la vía judicial como método para resolver las desavenencias escolares entre el colegio y los padres.

Como es lógico, la intromisión de tácticas  querellantes perjudica la mutua confianza entre el padre de familia y la escuela. Durante los trece años que dura, la relación no se limita al pago de la pensión, los padres participación activamente en el logro de los objetivos educativos de su hijo. Pero cuando la confianza se pierde la relación fluye por los meandros de la omisión. En efecto, omite el padre quien – al no estar al día en sus pagos – prefiere no asistir, no pedir, no apoyar ni aplicar las sugerencias para su hijo propuestas por la escuela. Por su parte, el colegio, también se ve forzado a omitir para evitarse demandas por algo que no le parece o le sienta bien al padre. El reclamo airado ha desplazado al dialogo. Se pierde la gran ocasión de sumar esfuerzos en bien del estudiante: ¡el aporte profesional del profesor!

3.- La sobrerregulación.- El empoderamiento del consumidor, corre el riesgo de convertirse en la dictadura del subjetivismo: lo que me afecta, lo que me parece, lo que me gusta…está por encima de la norma, de la realidad, del bien común y de la naturaleza de las cosas y, por tanto, el Estado y sus organismos deben velar para que la norma se me acomode y la autoridad se someta al imperio de lo que apetece.

Esta democracia de los consumidores presiona sobre la oferta. Esto se explica porque el modo de salir airoso de una denuncia venida de un ente estatal es haber cumplido en exceso con todas sus reglas, y superar ‘revisiones’ sin término y, por si fuera poco, maleables porque se ajustan al ánimo del funcionario de turno.  Un accidente, según el Diccionario de la Real Academia (vigésima tercera edición: 2014) es un suceso eventual que altera el orden regular de las cosas, o también lo define como acción de que resulta daño involuntario para las personas o cosas, no obstante, a causa de un infortunio un proveedor es castigado y sancionado pecuniariamente.

Así, entre trabas y multas, brindar un servicio se ha tornado gravoso por el esfuerzo y tiempo invertidos para destrabar una regulación, pero sobretodo porque constriñe a descentrar la atención en el corazón de la institución para centrarse en evitar sanciones. Si la mejora de una escuela o de un servicio se  castiga ¿a quién se perjudica? ¿Esta es la defensa del consumidor que busca el INDECOPI?

4.- Aplicación unilateral del ‘derecho a la educación del niño’.- El derecho a la educación del niño es incuestionable y representa un interés superior que debe conducir a concertar determinados intereses y medios entre el estado, los padres – primeros educadores-, y los colegios a fin de remover los obstáculos que impidan su ejercicio. No obstante, una interpretación perversa de ese derecho impone sobre los hombros de las escuelas privadas la obligación unilateral de aplicarlo. Más aún, esa interpretación inaugura un camino de intromisión del Estado sin retorno en la educación privada. Apelando a tan noble derecho, se podrá implementar iniciativas políticamente correctas que veladamente afecten: la libertad de enseñanza, libertad para contractual o económica y libertad para elegir el tipo de educación para los hijos, todos también derechos de los ciudadanos.

Por paradójico que parezca, la campaña del INDECOPI ocurre en un país que se proclama democrático y con una educación privada en expansión y crecimiento. ¿Será que en el fondo, la férrea defensa del consumidor tiene por objeto el digitar desde las altas esferas, cómo debe vivir y pensar el peruano?

 

 

 

[1] INDECOPI, Instituto Nacional de Defensa de Defensa y de la Protección de la Propiedad Intelectual, es un organismo público autónomo especializado del Estado Peruano, adscrito a la Presidencia del Consejo de Ministros.