EL LIDERAZGO DIRECTIVO

Edistio Camere

achievement-administration-adult-14891204El expositor, antes de iniciar su presentación, recorrió con la mirada el recinto fijándola en el equipo organizador del evento, en voz alta y sin siquiera probarlo, preguntó ¿funciona el micrófono? La demanda, obviamente, incomodó a los organizadores y sorprendió a los asistentes. La reacción no pasó a mayores porque el ponente, micrófono en mano, explico el motivo de su proceder: quería graficar un estilo de gobierno o de dirección. Sigue leyendo “EL LIDERAZGO DIRECTIVO”

LAS INSTITUCIONES Y EL BIEN COMÚN

Edistio Cámere

Las encuestas no califican positivamente la actuación de las instituciones del Estado.  Ciertamente éstas no tienen categoría de verdad, sin embargo, muestran señas que “algo” en aquellas no funciona, en tres aspectos generales: a) simplemente, no actúan; b) actúan contrariamente a su propia naturaleza; y, c) no actúan con arreglo a su función social.                                                                                                                                                 Cuando se analiza el comportamiento de una institución sobre la base de su productividad, se focaliza su eficiencia en materia de la calidad y la cantidad de sus servicios. Si se la examina desde la perspectiva de las relaciones públicas, se hace hincapié en su capacidad para atender y recibir a los usuarios. Finalmente, si nos detenemos en su representatividad, se alude entonces, al cumplimiento, en todos los casos, de lo solicitado por los ciudadanos. El discurrir por estos senderos, aunque ciertos, nos desviarían del fondo de la cuestión y se caería en el lugar común propio de la oposición o de los que se desilusionan porque se creían sujetos de privilegios. Que una institución tutelar no cumpla con su función, tiene repercusiones graves para la marcha de una sociedad.

LIMITARSE A LO  “QUE SE HACE”

 El objeto del Estado es velar por el bien común y el bienestar de todos los ciudadanos.  Para cumplir a cabalidad con ese fin, la sociedad le delega poder para que administre (Ejecutivo), legisle (Congreso) y arbitre (Poder Judicial). Cuando el Legislativo promulga leyes administrativas que miran al beneficio de grupos, o cuando se entrampan en extensas e infructuosas discusiones que encubren intereses, subalternos, no está cumpliendo con su fin, aunque aparentemente su accionar febril así lo demuestre. El trabajo del Parlamento, es eficiente cuando es capaz – interpretando la realidad – de promulgar normas que estimulen y dinamicen el desarrollo de la sociedad. La fuerza, la creatividad y el empuje social deben ser canalizados a través de cursos seguros, precisos y alentadores. Por eso, afirmar que el Congreso no funciona porque produce pocas leyes, es hacerle un beneficio: la crítica se limita al “qué hace”.  Administrar justicia es dar a cada uno lo suyo. Pero cuando quien debe hacerlo no actúa con autonomía, serenidad e imparcialidad, el ciudadano se ve obligado a buscar “padrinos” o a preferir un “mal arreglo”, pues se da cuenta que la ley se aplica con arreglo al mejor ‘postor’: dinero o poder, y, no en “dar lo que es debido”.

¿QUÉ TIPO DE SOCIEDAD…?    

Las consecuencias del deterioro de las Instituciones pueden especificarse en:  Primero. – ¿Si el mayor no cumple con sus fines y obligaciones, por qué el menor tendría que hacerlo en su ámbito? El amor a la patria es un sentimiento que se nutre del ejemplo de quienes les corresponde, por deber, demostrarlo con obras. La sociedad se vertebra con arreglo a sus líderes, que están a su servicio. ¿Es lícito, después sorprenderse por la atomización de la sociedad o de su anomia, cuando ellos buscan su bien particular? Segundo. – Se anula la libertad social, es decir, la capacidad que tiene el ciudadano de asociarse para decidir acerca de las cuestiones que le afecten directamente. Razón por la cual, el estado debería promover las asociaciones o grupos intermedios y no solamente tolerarlas movido más por el qué dirán democrático que por el convencimiento de que son expresión auténtica de la condición social de la persona.  Tercero. – Cuando se cercena la libertad social -propia de una democracia representativa- el ciudadano se encuentra solo, aislado y desnudo de defensa frente al estado; y, cuando se reúne con otros, lo hace más para defenderse que para crear. Cuarto. – Cuando el estado no establece un marco jurídico preciso que, de seguridad y firmeza a las creaciones, proyectos sociales, los ciudadanos se atribuyen el derecho de responder a las injusticias o de hacer prevalecer sus derechos.  En esta situación los débiles y marginados llevan la peor parte.  A esto se llama privilegiar el individualismo a ultranza.   Quinto.- La autoridad se ostenta cuando la justicia se pone al servicio de los ciudadanos. Una correcta administrarla protege al individuo de los abusos de los grupos de presión, de las demasías de una libertad mal entendida o de los desvaríos de una torpe política.

 Si el Estado permite que sus instituciones más representativas no funcionen con eficiencia y con la mira al bien común, habrá entonces que preguntarse ¿Qué tipo de sociedad quiere, por qué y para qué?

 

 

 

 

 

EL CUERPO COMO CAUCE DE LA MANIFESTACIÓN HUMANA

Edistio Cámere

La presencia del otro con su cuerpo resulta enigmática. No solamente se hace patente la incomunicabilidad sino que está allí, delante de mí… y me estremezco porque no “está-allí” sin más: es un ser libre capaz de una respuesta no programada, de una respuesta imprevisible. En este sentido, el cuerpo humano no se agota en sí mismo, sino que se abre a manifestaciones superiores del espíritu humano, su fin no es el mismo, sino que está proyectado a finalidades más altas, superiores a las corpóreas. No tiene plumas como las aves, por eso el vestido es objeto de un arte humano ya que ahí se da un reflejo, una manifestación, una prolongación de la interioridad, de lo que cada uno es, de su poco o mucha conciencia de la propia dignidad.

La cabeza humana al asentarse sobre la columna vertebral hace posible el rostro, de lo contrario, la cabeza colgaría y el rostro se escondería. Por su parte, la cara permite la cavidad bucal que permite que la lengua sea necesaria para el lenguaje que es una actividad superior. Gracias el bipedismo, el hombre dispone de las manos, cuyo rango de operaciones indeterminado, da paso a una actividad superior: la técnica.  Por su parte, los movimientos gestuales con las manos y brazos: dar la mano, levantarla, inclinarse, abrazar,… vehiculan manifestaciones del espíritu del hombre.

La causa de la capacidad manifestativa del cuerpo es la presencia intensa del espíritu, lo mejor de nosotros “sale” al exterior gracias a la corporalidad. El corazón se “asoma” a través de los ojos. Tal es el corazón tal es la mirada. Mirar es un modo de poseer. Lo mirado alimenta el alma, que a su vez hace la mirada comunicativa. El  mirar y ser mirado no son actos meramente biológicos –pura captación de formas y colores- sino que la mirada es portadora de una copia de nuestro ser personal, coloreada por la esencia humana. La mirada se torna así el camino hacia el otro. Por este camino va la amada en busca del amado, un amigo en busca de su compañero o un ejército en busca de una victoria.

La mirada crea ámbitos de relación: cuando se mira el “yo” se desplaza hasta lo mirado. Fuera de su reducto se abre a novedosas formas de encuentro, disponiéndose a recibir, que es un modo de acoger a quien da. Al mirar diría Genera Castillo, realizamos un “viaje” desde lo más íntimo de uno mismo, para “ponerse” en sus pupilas, entonces, esa mirada es vista y decodificada por lo que revela: la personal intimidad.

Si acoge, comprende y respeta, quien mira se muestra. Al mostrarse, la mirada se hace dialógica. El diálogo es parte de la relación humana. El hombre comprende cuando es capaz de apertura, cuando se abre su mirar ya no refleja, comunica su vivencia que, como suya es original. Al cruzarse con la mirada del “otro” intercambian originalidades con relación a un mismo bien: la realidad.  La mirada es también una revelación de nuestro interior: Hay miradas tiernas, frías y hasta crueles, miradas humildes y miradas soberbias, miradas limpias y miradas torvas, miradas penetrantes y miradas superficiales. Saber mirar a los ojos y leer lo que dicen las miradas es un arte que puede evitar más de un contratiempo. Las miradas más hermosas son aquellas que proyectan lo más alto del ser humano: su inteligencia y su voluntad.  Son las que trasmiten el entender y el amar con respecto a otras personas y al universo: son las miradas inteligentes y amorosas que dicen con la mirada: ¡qué bueno que existas!” “¡eres único e irrepetible!”. Es la mirada de una madre, de un enamorado, de Dios.

Si uno “se hace” aquello que ve ¿qué importante se torna la presencia personal? A través ésta va un mensaje tácito o explícito, “nos ofrecemos en posesión a la mirada de los demás”. (Genara Castillo) En el look se entrega un mensaje de valoración propia y ajena, que debe ser acorde con la dignidad de la persona, de su edad, de sus funciones y responsabilidades. La imagen que proyectamos es una prolongación de nuestro “yo” interior. El buen gusto, la elegancia y el respeto forman parte de una buena relación comunicativa.

Cuando la relación se instrumentaliza, la mirada no confirma, cosifica y reduce. El contraataque es reafirmar mi libertad anulando la suya que es un modo de reducirlo y pagarle con la misma moneda. El conflicto se hace presente en la relación.  Piénsese en las relaciones interpersonales donde uno reduce al otro a la mera función. Entonces, cada vez que la persona “función” quiere opinar sobre algo “que no le compete” se ve como una intromisión. En todos estos casos la persona es reemplazable.

 

 

 

LA RED CENIT DE COLEGIOS ANDINOS

Edistio Cámere

El pasado mes de mayo estuve ausente de este medio porque en mi calidad de Coordinador General de la Red estuve visitando colegios en los países que integran la Comunidad Andina con el único propósito de promover desde la Escuela la Integración Andina. Quizá pueda parecer osada tal pretensión pero una mirada de largo alcance nos advierte de su viabilidad. Por lo pronto, han trascurrido diez años ininterrumpidos en que alumnos de los últimos grados de escolaridad, provenientes de Bolivia, Ecuador, Colombia, Argentina y Perú asisten al Encuentro Interescolar, CENIT®, que durante el mes de septiembre se realiza en la ciudad de Lima. A la fecha más de dos mil estudiantes han vivenciado en primera persona que las fronteras se diluyen ante el contacto e intercambio interpersonal.

 La pregunta es ¿por qué a través de las escuelas? Básicamente por dos grandes razones: a) La escuela como institución forma parte esencial de la sociedad, es más, calza a la medida con el concepto de sociedad intermedia. Es una organización que, por lo general, tiene continuidad en el tiempo, forja una cultura y es autónoma en sus decisiones, asimismo está compuesta por padres de familia (el presente) alumnos (el futuro) y docentes (que se constituyen como el puente entra ambas realidades; y, b) La naturaleza de la escuela se caracteriza por la relación enseñanza-aprendizaje. Los niños y jóvenes son dóciles y maleables para adquirir modos de ser, actitudes, virtudes personales y sociales mediante un proceso continuo y sistemático. La convivencia y la sensibilidad hacia los ‘otros’ aseguran un deseo de explorar nuevas experiencias interpersonales con otros pares independientemente o no de pertenecer a un mismo grupo o escuela.

La Red CENIT involucra a estudiantes, a profesores y a directores de los colegios adherentes. A los alumnos se les ofrece uncenit espacio rico en actividades de reflexión, de exposición y de debates junto con la presentación de números artísticos a través de los cuales muestran los atributos de su folklore y cultura, así como momentos de socialización en los que la experiencia de integración es intensa, palpable y atractiva. El CENIT internacional de alumnos que se realiza en Lima, se replica con el mismo formato y a modo regional en otras escuelas de la Red. Se espera que en breve se lleven a cabo CENIT escolares, además de Argentina y Colombia, en Bolivia y Ecuador.

A nivel de docentes se han echado a andar dos programas puntuales: las denominadas ‘aulas vivas’ que implican el intercambio de profesores entre colegios por periodos no mayores de un mes. La mirada educativa del docente en otra escuela agrega valor tanto a la suya como a la que lo recibe pues, al contrastar sus prácticas pedagógicas con las observadas las reafirma o las innova, al tiempo que es capaz de decantar aquellas que por habituales no las aprecian significativamente los docentes de la escuela que lo acoge. Ciertamente, esta iniciativa es un espaldarazo para los docentes y guarda para sí un vasto campo de posibilidades de proyectos que pueden dibujarse en el marco de las buenas relaciones que entre los profesores se concretan. El segundo programa da cuenta de la realización de un primer diplomado internacional titulado: “Liderazgo y participación estudiantil” cuyo objeto es precisamente proponer a fundamentos y estrategias para promover en los colegios una cultura de liderazgo y participación de los estudiantes como requisito para abrirse a la integración comunitaria.

Finalmente, el CENIT de directores cuyo objeto es el intercambio de visiones educativas, experiencias de gobierno e intercambio de buenas prácticas educativas. Estamos trabajando para realizar el segundo CENIT de directores que con el auspicio de la Universidad Andina Simón Bolívar se intentará llevar a cabo el 2014 en la ciudad de Quito (Ecuador).

Estoy seguro que la integración desde la escuela es un camino transitable que conducirá a la formación de futuros ciudadanos con una visión y misión comunitaria.

El contacto humano, entre lo virtual y lo real

Edistio Cámere

Los teléfonos móviles han despertado la habilidad ‘dormida’ por la fotografía. En todo evento familiar o público se intenta inmortalizar los pasajes vividos o construidos como tales, imagino que será para compartirlos en las redes sociales. La ventaja de los ‘fotógrafos móviles’ es que capturan escenas naturales o espontáneas, mientras que las toman los profesionales ordinariamente son posadas. En cierta ocasión me mostraron un grupo de fotos tomadas en la clausura de un acto académico que, por  cierto, eran poco variadas: mostraba el momento de recibir el premio o la gente escuchando al orador de turno, una vista panorámica y por segmentos del auditorio. Pero entre este grupo había una toma en la que se veía a un par de participantes con la cabeza gacha entretenidos accionando su celular.  Estaban pero no estaban o, como dice la canción: “…lejos de todo pero cerca de ti…”, obviamente referido al móvil.

con celularEl ámbito virtual, que tiene la propiedad de la simultaneidad, pues permite estar en un lugar físico pero conectado con varias personas o situaciones a la vez, se está extendiendo aceleradamente a la vida cotidiana, olvidando que el don de la ubicuidad no se predica al hombre corriente cuya condición es estar en un sitio y no en otro a la misma vez.  La presencia que habla del presente reclama –para apropiarse de las oportunidades que ofrece– no solamente del cuerpo sino también de la actividad de las facultades humanas. Cuando una persona está corporalmente en un lugar pero su mente en otro, no está propiamente en ese espacio. Sentando frente a un libro pero preso de ensoñaciones parecería pero, en efecto, no se estudia. Cuando uno queda con un grupo de amigos para conversar tomando un café pero cada cual está embelesado navegando por las redes sociales, aun cuando ocasionalmente se haga un comentario en voz alta, parecieran participar de una velada social; sin embargo, se asemejan a un grupo de personas que esperan la llegada del autobús: su arribo es la razón de estar en un mismo espacio.

Cada situación, actividad o circunstancia guarda recursos que se tienen que descubrir para aprovecharlos en crecimiento y expansión de la propia experiencia a condición de estar presentemente involucrados. Vivir al modo virtual es dejar escapar oportunidades que luego, al querer recuperarlas, se tendrá que ir cuesta arriba. Primero, porque no siempre se repiten con las mismas características; y, segundo, porque se llega sin la preparación adecuada, ya que al dejar pasar las primeras oportunidades, las capacidades requeridas se quedan sin ejercer en orden al contenido y demandas de aquellas.

Lejos de satanizar el mundo virtual y sus instrumentos, su pertinencia está más que acreditada. No obstante, la preocupación educativa va en la línea del riesgo que puede suponer que se apodere de la cotidianeidad (la vida y el mundo real). El ensoñar es una actividad propia del adolescente, que en ocasiones abre las puertas a la creatividad y a la innovación, mas, si se torna en una conducta constante, ese joven terminará evadiéndose de la realidad. La exaltación habitual de las redes sociales en la vida personal conduce a vivir la vida de los demás como mero espectador, en perjuicio de hacerse cargo de la propia con ilusión, esfuerzo y compromiso.

La simultaneidad en el mundo real no es viable. El ser humano ocupa un lugar a la vez y ese lugar le incumbe, y porque le incumbe tiene que personalizarlo y dotarlo de un sentido. Ambas acciones se realizan en la medida en que uno esté presente con ‘alma, corazón y vida’. El celular es un instrumento al servicio del hombre y no al revés. Vivir a plenitud implica un cierto autodominio para usar las cosas con moderación y prudencia, que nos es otra cosa que tener una jerarquía que norme la propia conducta. Sin esa jerarquía no solamente se navega en las redes sociales, lo que es peor, navegamos en nuestra propia vida… que no es otra cosa que moverse y actuar a expensas de lo que nos gusta y no nos demande compromisos.