Los colegios no discriminan: son elegidos

Edistio Cámere

“Elegir con responsabilidad y coherencia es

ejercer la capacidad de decisión, ponderando

los pros y contras, con miras a buscar la mejor

educación. Por eso afirmamos que los colegios

no discriminan, sino más bien son elegidos.”

El aumento de colegios privados en el país -este último lustro-  ha sido significativo, en especial en Lima Metropolitana. Pero el incremento de la natalidad no explica este movimiento, más bien la expansión obedece más a la mejora económica que permite que los padres de familia, ante una mayor disponibilidad de medios, dejen la escuela pública gratuita en pos de una particular pagada, percibida como mejor. El crecimiento de la oferta educativa sintoniza, por tanto, con las exigencias de una sociedad plural y al mismo tiempo permite el ejercicio de dos derechos fundamentales: el derecho de crear centros educativos y el derecho de elegir la educación que más se adecue con la filosofía de los padres como primeros educadores.

Si bien el Estado consagra el derecho a la educación, en puridad habría que afirmar que lo que garantiza es la instrucción básica regular. La educación -que incluye la instrucción- implica una filosofía, valores, principios… los mismos que configuran un modelo, tipo o proyecto que, en tanto se ajusta a la filosofía, valores, principios de la familia, permite que los padres ejerzan otro derecho consagrado en la Constitución: la libertad de enseñanza. Desde esta óptica, los padres de familia puedan optar entre grandes grupos de colegios de acuerdo al proyecto educativo ofertado públicamente:

1.- Escuelas pluralistas: donde confluyen objetivos, orientaciones, criterios, métodos contrapuestos, porque pretenden que en ella se reflejen las diversas maneras de concebir el hombre, la vida y el mundo que caracteriza a la sociedad pluralista.

2.- Escuelas ideológicamente neutrales, por razón de su titularidad pública: escuelas públicas (a confesionalidad del Estado).

3.- Escuelas con ideario: que desean dar a la educación una orientación determinada, es decir, ofrecer un modelo educativo, un tipo de educación que tiene características específicas en el marco de la libertad de enseñanza consagrada en la Constitución.

4.- Las escuelas con ideario que a su vez son: a) Confesionales: es decir, gestionadas por congregaciones o grupos religiosos; y, b) No confesionales: gestionadas por personas o instituciones civiles.

La posibilidad de elección de una escuela por parte de los padres está consagrada; más aún, también lo está el proceso de deliberación que antecede a su decisión. Las escuelas no se distinguen por la instrucción, ya que todas ellas imparten las mismas materias que determina el Ministerio de Educación, además lo hacen con una metodología similar -los docentes son egresados de facultades de educación o de institutos pedagógicos-. Se diferencian más bien por una filosofía o concepción de la educación que se expresa en un modelo o proyecto educativo.  En razón de ello, los colegios, tan igual los que tienen o no ideario, se esfuerzan en explicitar públicamente -a través de los medios apropiados- aquello que los caracteriza, identifica o define como la alternativa que mejor coincida con la educación que los padres desean para sus hijos.

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