PENSANDO EN LOS QUE VIENEN DESPUES

 

Vivir la virtud de la piedad (la pietás). Agradecimiento a la familia, a la escuela, a la patria… respetando a las autoridades competentes, a su historia y a quienes precedieron y participando en la solución de los problemas más cercanos a uno. Conservar lo socialmente valioso recibido de las otras generaciones, de lo contrario se menosprecian la historia, tradición y la herencia cultural.
La paz social descansa en gran medida en la práctica de la piedad, que supone consideración por quien está constituido como superior, veneración al anciano, respeto del discípulo a su maestro, a quienes se les debe el honor, obediencia y servicio.

Laboriosidad. Su carácter virtuoso de la deriva de la obligación de trabajar que incumbe a todo hombre. Con el trabajo se mejoran las dimensiones fundamentales de la personalidad humana, se cumple con la misión de contribuir al crecimiento y progreso de los demás.
Laboriosidad es trabajar con esfuerzo y de forma positiva. ¿Qué se gana con las quejas ante las dificultades de toda índole? Nada. Solo desaliento y desánimo. Cuando se trabaja con motivación, en positivo, no hay dificultad insuperable. Quien es laborioso no tiene tiempo para quejarse, pues sabe que las “obras son amores y no buenas razones”.
Laboriosidad es trabajar con constancia. La flojera y la pasividad son sus principales escollos. La reflexión y la acción tenaz son herramientas indispensables. La laboriosidad es una virtud que exige metas y objetivos concretos para no perder tiempo ‘contemplando’ los problemas sino en empeñarse en encontrar las soluciones: ¿Qué se puede hacer? ¿Qué medios se van a poner? ¿Qué soluciones se van a ofrecer? La pereza no se define tanto por el mero no hacer nada, sino que no se hace nada por la tristeza que supone el esfuerzo a invertir para alcanzar un bien.

Tono humano . Se puede definir  el “tono humano” como el estilo del carácter propio del hombre que se refleja en las formas de conducta, individualmente considerada o en sus relaciones de convivencia. Así, cuando una persona sabe respetarse a sí misma y a los demás sin hacer mal a nadie, atendiendo a las personas que le rodean, creando un clima afable en su propio entorno, decimos que esa persona tiene un tono humano alto.
El tono humano se manifiesta principalmente:
A) En cuanto a la propia persona: en la conducta, el lenguaje, los modales, la forma de comer y de tratar a otras personas, así como la aplicación de lo apropiado en cada circunstancia y ocasión. Para ello son necesarias las virtudes de la limpieza, el optimismo, la autodisciplina, la naturalidad, sencillez, sobriedad, templanza, fortaleza, prudencia y justicia.
B) En cuanto al trato con los demás el “tono humano” se refleja en el saber tratar a cada uno teniendo en cuenta su dignidad, la amabilidad y delicadeza, comprensión y respeto con el que se desarrollan todas las relaciones interpersonales, la práctica de cortesía, educación y respeto para los demás; la forma de crear un ambiente agradable y delicado, adaptándose a las costumbres y tradiciones de la sociedad.

Edistio Cámere


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